Psiquiatría/ Madrid acoge el IV Congreso Mundial sobre Salud Mental de la Mujer

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Desarrollar estrategias que eviten los altos niveles de fijación de la monoamino oxidasa A tras el alumbramiento reduciría su incidencia

Otro trabajo demuestra que el estrés materno prenatal predispone a los hijos a padecer enfermedades comunes en la vida adulta

| 2011-03-18T17:47:00+01:00 h |

Más de 800 personas, procedentes de 68 países de los cinco continentes, se reunieron en Madrid con motivo del IV Congreso sobre Salud Mental de la Mujer. Todo un éxito para la presidenta del Comité Organizador, Dolores Crespo, que destacó la importancia de un encuentro que, a su juicio, permite el intercambio de puntos de vista innovadores que enriquecerán a los profesionales sanitarios y sociales con nuevos conocimientos sobre este área.

“Este año hemos logrado, a pesar del contexto de crisis económica, contar con un programa de conferencias que refleja la amplitud de la salud mental y en el que están representadas todas las áreas ligadas a este tema, como la psiquiatría, la enfermería o el trabajo social”, apuntó la experta.

Por su parte la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín, aseguró durante su intervención en la inauguración que las dificultades que encuentran a menudo las mujeres para conciliar su vida profesional y familiar y la obligación de tener que elegir entre ambos planos “pone en riesgo su salud mental y personal”.

E. Sainz Corada

Madrid

Tras dar a luz es relativamente frecuente que, los días siguientes, las madres sufran un bajón emocional denominado tristeza posparto (se estima que alrededor del 13 por ciento de las madres lo padecen.) y que en algunos caso puede desembocar en una depresión mayor.

Ante esta realidad, la pregunta planteada por Jeffrey H. Meyer, del Departamento de Psiquiatría y Farmacología de la Universidad de Toronto (Canadá), es: ¿se podría prevenir esta depresión? Y, a decir del experto, la respuesta es que sí, tal y como explicó en su ponencia “Una nueva explicación biológica de la tristeza en el posparto temprano” con motivo del Congreso Mundial sobre Salud Mental de la Mujer celebrado en Madrid.

Gracias a estudios realizados por su equipo con técnicas de neuroimagen centrados en la monoamino oxidasa A (MAO-A, cuyo papel es clave en la inactivación de neurotransmisores como la serotonina), vieron que en algunas regiones del cerebro, cuando hay depresión, la MAO-A se eleva un 35 por ciento, lo que “confirmaba la presencia alta de fijación de MAO-A en estados de ánimo bajos”, explica.

Tras estos resultados decidieron investigar la fijación de la MAO-A en el periodo posparto temprano (en los días 4-6 tras el alumbramiento, los de mayor riesgo de padecer estos episodios de tristeza), mediante tomografía por emisión de positrones (PET) a 15 mujeres. Y encontraron una elevación grande de los niveles de fijación MAO-A. “En concreto un 43 por ciento más altos en todo el cerebro” en el periodo analizado, indicó Meyer.

“Sabemos que cuando se reducen los estrógenos la MAO-A está más presente y esto se traduce en un estado de ánimo bajo. Por eso creemos que elaborar estrategias de prevención, como por ejemplo, reducir el declive de los estrógenos que se produce en este momento de la vida de la mujer, podrían disminuir el riesgo de padecer la tristeza tras el alumbramiento”, aseguró el experto. “Lo que nos interesa es contrarrestar estos altos niveles reduciendo al mismo tiempo los episodios de depresión posparto”.

Entre las estrategias propuestas habló de la inclusión en la dieta de alimentos ricos en sustancias que neutralicen este proceso, como el triptófano o la harmina, un inhibidor natural de la MAO-A.

Estrés prenatal

La relación entre agresiones intrauterinas y el desarrollo posterior de enfermedades en el niño fue otro de los temas tratados durante el encuentro.

Sobre ello habló Pathik D. Wadhwa, profesor de Psiquiatría y Comportamiento Humano, Obstetricia y Ginecología de la Escuela de Medicina de la Universidad de California (EEUU).

Estudios previos han demostrado que el bajo peso al nacer eleva el riesgo de enfermedades en la edad adulta. Pero, puntualizó, “el peso no es la causa sino un marcador de condiciones en el desarrollo uterino, por eso lo que nos interesa es el estrés materno prenatal”. Así, continuó, “la presencia de estrés durante el embarazo podría predisponer a un individuo a desarrollar en su vida adulta trastornos complejos comunes”.

Esta hipótesis fue confirmada por un estudio realizado por este investigador, tal y como dijo en su exposición “Efectos de la salud mental de la madre durante el embarazo en el desarrollo y la salud del niño”.

Para llevarlo a cabo eligieron a un total de 83 individuos con una edad media de 25 años cuyas madres fueron sometidas a altos niveles de estrés durante el embarazo (como un divorcio o la pérdida de algún familiar) y tuvieron nacimientos pretérmino o problemas obstétricos. Cada individuo estuvo nueve días en el laboratorio sometido a una evaluación en la que se midieron diferentes valores del sistema endocrino, inmunológico, cognitivo, la función metabólica y genética.

Respecto a las enfermedades metabólicas el equipo del profesor Wadhwa encontró en estas personas un 30 por ciento más de insulina, “tenían que trabajar más para mantener la glucemia”, explica Wadhwa. También presentaban más resistencia a la insulina. “De acuerdo a estos hallazgos ya habrían desarrollado una resistencia primaria”.

Respecto al perfil lipídico, los análisis en ayunas mostraban menos colesterol HDL que el grupo control y un perfil clásico de patología cardiovascular. E inmunológicamente hablando, se vio alterado el nivel de citocinas, lo que estaría relacionado con asma y alergia, y en el plano endocrinológico una alteración en el patrón ACTH y cortisol. También se vieron alteraciones al realizárseles pruebas de memoria de trabajo (test de Steinberg).

Por último mencionó los resultados obtenidos en un trabajo aún no publicado sobre los telómeros, en el que han observado “diferencias ya en su longitud que se traduciría en 4,5 años más en este grupo que el de control”.

Así, “el estrés prenatal les sitúa por encima de todos los parámetros”. Por eso concluyó “la prevención primaria tiene que empezar lo antes posible, probablemente en el periodo intrauterino”.