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Gaceta Médica Madrid | lunes, 16 de junio de 2014 h |

Los resultados del primer ensayo pivotal de Fase III en estudiar un inhibidor de JAK 1/2 para el tratamiento de la policitemia vera (PV), ruxolitinib (comercializado por Novartis como Jakavi), demuestran que su administración mejora significativamente el control del hematocrito sin la necesidad de una flebotomía —un procedimiento para extraer sangre del organismo a fin de reducir la concentración de glóbulos rojos— y reduce el tamaño del bazo en los pacientes con PV con resistencia o intolerancia a la hidroxiurea. Estos hallazgos se presentaron en el 19º Congreso de la Asociación Europea de Hematología (EHA, en sus siglas en inglés), que se celebró en Milán, Italia.

La PV es una neoplasia sanguínea crónica incurable asociada a una producción excesiva de glóbulos rojos que puede provocar complicaciones cardiovasculares graves como los accidentes cerebrovasculares o los infartos de miocardio. Actualmente se dispone de un número limitado de tratamientos para la policitemia vera, por lo que existe una importante necesidad no satisfecha de terapias que ofrezcan un control eficaz de la enfermedad. “La policitemia vera incontrolada en pacientes refractarios o resistentes al tratamiento estándar puede resultar en complicaciones cardiovasculares y otras manifestaciones sistémicas. Actualmente, los médicos y los pacientes tienen pocas opciones para tratarlas”, declaró Alessandro M. Vannucchi, del Departamento de Hematología, Universidad de Florencia, Italia, y autor del estudio. “El ensayo Response mostró que los pacientes tratados con ruxolitinib presentaban una importante mejora en el control de la enfermedad sin necesidad de realizar flebotomías, una reducción del tamaño del bazo y un mejor manejo de los síntomas en comparación con la mejor terapia disponible.”

En la semana 32 del ensayo, el 77 por ciento de los pacientes aleatorizados a ruxolitinib alcanzaron uno o los dos objetivos compuestos: el control del hematocrito (porcentaje del volumen de glóbulos rojos en toda la sangre) o una reducción del tamaño del bazo en comparación con el 20 por ciento de los pacientes aleatorizados a la mejor terapia disponible. Un número significativamente superior de pacientes lograron uno o los dos objetivos primarios con el tratamiento de ruxolitinib, en comparación con la mejor terapia disponible (21 por ciento en comparación con el 1 por ciento, respectivamente; p< 0,0001), y el 91 por ciento de estos sujetos tratados con ruxolitinib mantuvieron su respuesta en la semana 48.

“Hay una importante necesidad de nuevos tratamientos para la policitemia vera, ya que se trata de una enfermedad que presenta síntomas debilitantes diarios tan graves como los asociados con la mielofibrosis y supone un importante riesgo de que los pacientes sufran complicaciones cardiovasculares graves, como los accidentes cerebrovasculares o los infartos de miocardio”, declaró Alessandro Riva, MD, Director Internacional de Novartis Oncology y Director Internacional de Desarrollo Oncológico y Asuntos Médicos. “Estos hallazgos refuerzan los significativos beneficios clínicos de ruxolitinib y su potencial para convertirse en una importante opción terapéutica para los pacientes con policitemia vera que ya no responden o presenten intolerancia a los tratamientos anteriores”.

En el ensayo, el 49 por ciento de los pacientes tratados con ruxolitinib mostraron una mejora mínima del 50 por ciento en los síntomas relacionados con la PV, en comparación con el 5 por ciento de los pacientes que recibieron la mejor terapia disponible. Los pacientes que recibieron ruxolitinib experimentaron además una reducción en la sudoración nocturna y el picor (de alrededor del 99 y el 95 por ciento, respectivamente). Además, una mayor proporción de pacientes del grupo de tratamiento con ruxolitinib logró una respuesta hematológica completa según la definición de los criterios modificados de la European LeukemiaNet (ELN) de 2009, un objetivo secundario clave, en comparación con el brazo que recibió la mejor terapia disponible (24 por ciento en comparación con el 9 por ciento, respectivamente; p= 0,003)1.

Ruxolitinib se toleró bien, y los acontecimientos adversos (AA) se correspondieron con los vistos anteriormente en los ensayos de ruxolitinib en la PV y la mielofibrosis. Durante las primera 32 semanas de tratamiento, los AA hematológicos de Grado 3 o 4 en el brazo de ruxolitinib fueron la anemia (1,8 por ciento) y la trombocitopenia (5,5 por ciento), y un número inferior de pacientes tratados con ruxolitinib experimentaron acontecimientos tromboembólicos en comparación con los que recibieron la mejor terapia disponible (1 paciente en comparación con 6, respectivamente). Los acontecimientos adversos no hematológicos más comunes fueron los dolores de cabeza, la diarrea y el cansancio, y fueron en su mayoría de Grado 1 o 21. Además, el 3,6 por ciento de los pacientes aleatorizados al grupo de ruxolitinib interrumpieron el tratamiento debido a los AA, en comparación con el 1,8 por ciento del grupo de la mejor terapia disponible.

Los datos del ensayo Response avalarán las solicitudes regulatorias previstas para este año en todo el mundo. Ruxolitinib está autorizado actualmente en más de 60 países para el tratamiento de pacientes con mielofibrosis, una neoplasia sanguínea debilitante y potencialmente mortal.