C. Valenciana/ Buscan elementos diferenciadores que premien el buen trabajo

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El consejero valenciano cree que el número de camas no determina la calidad

Pide “sensibilidad, liderazgo y cohesión” al nuevo gobierno que salga de las urnas

| 2011-09-30T16:28:00+02:00 h |

C.B.R./E.M.C.

Madrid

La crisis económica ha puesto de relieve importantes paradojas en la sanidad valenciana. Como es el hecho de que una desventaja clara, como ha sido la infrafinanciación de la sanidad regional, con una dotación per cápita de las menores de España, junto con Baleares, ya que no contempla el aumento de población de un millón de habitantes en los últimos años, haya supuesto, a la fuerza, una oportunidad. De hecho, obligó al gobierno a adoptar medidas de gestión previas que han permitido que la región esté más adelantada y preparada que otras comunidades para afrontar la situación actual.

El consejero de Sanidad de la Comunidad Valenciana, Luis Rosado, partió de esta base a la hora de analizar los retos actuales en una entrevista de Business TV (Intereconomía), en la que estuvo acompañado por el vicepresidente de la Federación Europea de Médicos Asalariados, Carlos Amaya, la presidenta del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Comunidad Valenciana, Mª Teresa Guardiola, el consejero del grupo Cofares, Eduardo Pastor, y el director del Instituto Roche — patrocinador del programa—, Jaime del Barrio.

Pese a esta ventaja forzada, la comunidad comparte desafíos con el resto del SNS, para los cuales el consejero ofreció sus propias soluciones. Garantizar la sostenibilidad del mismo pasa, a su juicio, por no tocar las prestaciones, que serán lo último, corresponsabilizar al usuario, construir una Administración “más ágil”, y lograr la implicación del profesional.

Rosado se mostró consciente de que “no se puede transformar la medicina sin la ayuda de los médicos, que son “realmente los ejecutivos de la empresa sanitaria”. Y entendió que no es posible pedir a los facultativos que se “aprieten el cinturón más allá del que se tiene que apretar todo el mundo”, aunque admitió que la consejería lucha porque exista un elemento diferenciador en el salario que se base en el trabajo bien hecho. “Si conseguimos que médicos y enfermeras se unan y se ajusten con los objetivos de la organización estaremos empezando a cambiar las cosas”, aseguró.

En la comunidad, el cambio de enfoque se deja ver en varios ejemplos concretos. Junto a la estrecha colaboración público-privada, la forma de entender la atención hospitalaria también difiere de la de otras comunidades. Un rasgo propio es su insistencia en que el número de camas por habitante no determina la calidad de la asistencia. “Lo importante es proporcionar la asistencia necesaria en cada momento, y eso se hace mejorando la gestión”. Así defendió su apuesta por un modelo de cirugía ambulatoria que permite llegar a más de un cincuenta por ciento de los pacientes que no ingresan, y vuelven a casa en condiciones normales.

Además de una nueva política farmacéutica, que cambie el enfoque sobre los precios de los medicamentos y controle el número de recetas y otros aspectos como la variabilidad clínica, su lista de peticiones al gobierno que salga del 20-N incluye “sensibilidad, liderazgo y cohesión” como elementos vertebradores del SNS. “No somos 17 grecias, somos un estado español”, dijo Rosado. ¿Se darán entonces los elementos necesarios para que se produzca un pacto? Según él, sí, tanto por voluntad de la mayoría de las comunidades como “porque no queda más remedio”.