NEUROLOGÍA/ Nuevos avances ‘made in Spain’ en la lucha contra la enfermedad

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Los investigadores centran sus esfuerzos en el diagnóstico precoz del alzhéimer
| 2009-11-27T17:22:00+01:00 h |

E.S.C.

Madrid

Dos importantes novedades en la lucha contra la enfermedad de Alzheimer (EA) con sello nacional se presentaron la semana pasada. La primera fue la presentación de los resultados intermedios de un estudio piloto centrado en validar la nueva tecnología de resonancia magnética de 3 teslas y que han demostrado que ésta podría incrementar la fiabilidad del diagnóstico precoz de esta patología.

Impulsado por el Grupo de Demencia de la Comunidad de Madrid y dirigido por Juan Álvarez Linera, de la Fundación CIEN-UIPA, y Ana Frank, del Hospital La Paz, en él han participado 110 personas y los resultados finales no se darán a conocer hasta mediados de 2010.

Hasta ahora, las técnicas de neuroimagen o de resonancia magnética han resultado eficaces para diferenciar a personas que padecen EA de las que no (controles). En teoría, explicaron los responsables, “la obtención de imágenes de mayor resolución en un tiempo menor evitaría la degradación de la calidad de la imagen causada por movimientos del paciente, repercutiendo en una posible mejora de la fiabilidad del diagnóstico”. Los resultados obtenidos de la investigación hasta el momento “así lo corroboran”, siendo, a priori, un método que “incrementa notablemente la fiabilidad del diagnóstico precoz de la enfermedad”, afirmaron.

“ABtest”

La segunda novedad tiene que ver también con la detección temprana de la EA mediante un kit desarrollado por la biotecnológica española Araclon Biotech.

Los datos, presentados en el congreso de la International Drug Discovery Science and Technology, se obtuvieron tras realizar un estudio piloto en 40 personas y confirman que el “ABtest” (kit cuantificador de beta amiloide 40 y 42 en sangre), discrimina con un alto nivel de sensibilidad y especificidad a los individuos sanos respecto a los que presentan deterioro cognitivo leve y EA.

Su gran descubrimiento reside en la necesidad de medir la totalidad del beta amiloide en sangre para poder observar diferencias significativas entre individuos sanos y en la primera fase de la enfermedad; y no sólo el beta amiloide disponible en plasma, como se venía realizando hasta ahora.