r.C. Madrid | viernes, 16 de mayo de 2014 h |

Un estudio del Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca ha identificado una nueva diana terapéutica específica para cáncer de mama triple negativo, el más agresivo de todos y que supone entre el 10 y el 20 por ciento de todos los tumores de mama. En concreto, esta investigación liderada por Xosé R. Bustelo, científico del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que trabaja en el CIC, ha demostrado que la proteína Rras2/TC21 consigue frenar no sólo el crecimiento de tumores primarios de mama triple negativo, si no también los tumores de mama HER2 positivo y los linfomas de tipo B, además de lograr incluso el bloqueo del desarrollo de metástasis de mama en el pulmón.

En cuanto al desarrollo de resistencias, culpables en la mayoría de los casos de posteriores recurrencias del tumor, Bustelo y Balbino Alarcón, investigador del CSIC en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, si bien reconocieron su aparición en el caso de terapias crónicas y sostenidas en el tiempo, también aseguraron haber identificado muy bien los mecanismos moleculares por los cuales se producen estas resistencias, lo cual abre la puerta al posterior desarrollo de “estrategias terapéuticas de anticipación”, destacó Alarcón, para que no se produzcan. Además, en estos cinco años de investigación conjunta, estos científicos han demostrado que la inhibición de esta proteína no tiene ningún efecto colateral no deseado en estos pacientes.

Una vez aquí, los retos en investigación sobre las posibilidades de esta proteína, activadora de la ruta PI3K, se multiplican. Por un lado, una vez confirmada la eficacia de esta inhibición, comienza la búsqueda de fármacos capaces de “apagar” esta proteína , una fase que ya está en marcha y que aparece contemplada en el programa de financiación de la Asociación Española contra el Cáncer (aecc), entidad que ha posibilitado los resultados de esta investigación junto con el Instituto de Salud Carlos III, que también ha colaborado a partir de su Red Temtica de Investigación Cooperativa en Cáncer.

Y, por otro lado, Bustelo y Alarcón evalúan la psoibilidad de que esta proteína pueda ser utilizada en otros tipos de cáncer, además de en mama (triple negativo y HER2) y linfoma. De momento, y gracias a un ‘ratón reportero’, han detectado que su inhibición también podría ser eficaz en cáncer de ovario y que quizás podría serlo en carcinoma escamoso de pulmón, si bien ya han descartado otros como el adenocarcinoma de pulmón y el cáncer colorectal. En cuanto a las metástasis, estos científicos quieren ahora probar la eficacia de Rras/TC21 en el freno del desarrollo de metastásis óseas y del cerebro.

Clave en tumorogénesis primaria

Esta investigación ha permitido además “diseccionar muy bien los procesos biológicos a través de los cuales esta proteína regula tanto el proceso de tumorogenésis primaria como el de desarrollo de metastásis”, lo cual ha permitido “romper algunos dogmas acerca de cómo se regulan estos procesos”, subraya Bustelo. Hasta ahora, se pensaba que la activación de RAS era suficiente para activar estos procesos y este estudio ha demostrado que esto no es así y que esta proteína tiene un papel fundamental en regular cómo las proteínas movilizan los recursos que pemiten la síntesis de otras proteínas para poder crecer más rápidamente que las céluas sanas y metastatizar a otros tejidos.