Entrevista/ Presentación del Documento Sevilla II

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E.S.C. Madrid | viernes, 01 de junio de 2012 h |

Pregunta. ¿Qué novedades incluye el nuevo Documento Sevilla II sobre las alternativas a la transfusión de sangre en el contexto quirúrgico?

Respuesta. La versión de 2006 se ha visto mejorada en el sentido de que se han incluido fármacos y tecnología para ahorrar sangre que en aquel entonces no lo fueron, y que la metodología de grado de evidencia se ha cambiado: en vez de la Delphi usamos la Grade. Se han incluido fármacos como el complejo protrombínico, que está en el mercado desde hace mucho tiempo pero ahora se está usando para sintetizar o aportar factores de la coagulación en pacientes sangrantes. Se conoce, y esto también es novedoso, que fármacos que en 2006 eran muy prometedores como el factor 7 activado ha disminuido su grado de recomendación dados los grandes efectos secundarios que ha producido en estos años, por lo que hacía verdadera falta hacer esta actualización. Y en tecnología no farmacológica como el aparataje, que antes no estaban tan en boga, ahora han inundado el mercado, y también se recomienda la forma de hacerlo.

Otra novedad muy importante es que la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria ha colaborado en este documento sumándose un total de seis sociedades científicas participando.

P. ¿Cuál es su objetivo?

R. El documento va exclusivamente dirigido a intentar mejorar el uso de la sangre y las alternativas a la sangre, que es un bien escaso y su consumo continuamente se está incrementando en todo el mundo. El Documento Sevilla no está enfocado solo en disminuir el consumo de la sangre, sino en hacerlo de forma racional. Las alternativas a la sangre constituyen la mejor forma de sustituir a la transfusión convencional, no solo porque haya poca sangre sino porque, aunque es un producto sanitario seguro, se describen cada vez nuevos efectos adversos relacionados con su transfusión. En todo el mundo hay un sentir de que hay que disminuir el número de transfusiones, tanto porque hay poca sangre como porque no se pueden evitar algunos de sus efectos. Con esa filosofía nace el Documento Sevilla, que lo que pretende es disminuir la variabilidad existente hoy día en las transfusiones (y en las alternativas a ésta), y que todos hagamos lo mismo.

P. Hablan de alternativas a la transfusión, ¿cuáles son?

R. Hay dos grandes bloques, las farmacológicas y las no farmacológicas. Las segundas son principalmente la reinfusión de la propia sangre del paciente, que se recoge en drenaje durante la intervención quirúrgica la sangre que emana del paciente y se le infunde de nuevo. Es una transfusión autóloga. Se ha avanzado mucho en la tecnología de este tipo de aparataje y el Documento Sevilla incluye el buen uso y las indicaciones adecuadas para este tipo de intervenciones y de aparataje que recoge la sangre. Además, dentro de las no farmacológicas, se hace especial hincapié en otras tecnologías como la predonación de sangre antes de la intervención, en casos electivos, y se le infunde en el periodo perioperatorio. Entre las alternativas farmacológicas se incluyen aquellas que están dirigidas a disminuir el sangrado de forma brusca y aguda así como aquellas otras alternativas que se prescriben para incrementar la producción de sangre por parte del propio paciente.

P. ¿Cómo valoraría usted la aplicación de este tipo de recomendaciones en España?

R. De una forma mediana. Somos muy dados a imponer nuestro propio criterio a la hora de utilizar alternativas y hay una variabilidad importante, pero no solo en España sino en todo el mundo. El problema de este tipo de documentos es que no pueden cubrir todos los campos, y que a veces los grados de evidencia son bajos porque no hay literatura para recomendar un grado de evidencia más alto. Hay muchas recomendaciones que son de evidencia 2B o 2C, y eso deja al profesional manos libres para hacer lo que a él le parezca, pero no se puede llegar a recomendaciones 1A porque no hay suficiente evidencia. Este documento tiene buena viabilidad porque supone el esfuerzo de ponernos todos de acuerdo, pero desafortunadamente es lo que uno se encuentra cuando se revisa la literatura (y hemos revisado 195 artículos de alto prestigio).

P. ¿Cómo van a difundir el documento?

R. Su distribución será, primero a través de las páginas web de cada una de las sociedades científicas, desde donde cualquier médico tendrá la opción para bajárselo gratuitamente. En un segundo estadio pretendemos que se le de un espaldarazo oficial por las CC.AA. y el Gobierno, y que tenga el visto bueno de la consejerías de Sanidad y del Ministerio. También se presentará el documento en los congresos de las sociedades y se publicará en revistas como Back transfusión y Medicina Clínica, Anestesiología y reanimación y Medicina Intensiva.