E.M.C. Madrid | viernes, 07 de noviembre de 2014 h |

Tercera fuerza política en estimación de voto y primera opción en intención directa de voto. El último Barómetro de Opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas refleja así el ascenso meteórico de Podemos en una encuesta realizada a principios de octubre que recoge el desencanto de los ciudadanos con los partidos políticos tradicionales nada más conocerse el contagio por ébola de la auxiliar de enfermería Teresa Romero y en pleno escándalo de las tarjetas opacas de Caja Madrid.

Entre el 10 y el 15 de noviembre, la Asamblea Ciudadana de la nueva formación política procederá a la votación de los candidatos a ocupar los órganos de representación de la nueva estructura, una composición que se hará pública ese mismo sábado. Serán ellos los encargados de dar a conocer las propuestas del partido en el ámbito sanitario, que recoge el documento final del “programa colaborativo”, elaborado, según explica el propio documento, a través de un “método abierto y ciudadano en el que han participado miles de personas”. Principios que han sido también revalidados en una resolución posterior.

El modelo sanitario se perfila en el tercer apartado, bajo el epígrafe “Conquistar la igualdad, construir la democracia”. Podemos aboga por un modelo participado democráticamente por todos los miembros de la comunidad sanitaria, que garantice el derecho a la salud y de un modelo de asistencia sanitaria público, de cobertura universal, equitativa y gratuita, con dotación presupuestaria prioritaria y sin exclusión para las personas que viven en cualquiera de los países de la Unión Europea, cita textualmente.

Su primera propuesta pasa por la “devolución” al sector público de los centros y hospitales privatizados, una medida que se articularía a través de la derogación de las leyes que permitieron ese tipo de iniciativas y el RDL 16/2012, que, recalcan, cambió el modelo sanitario universal por otro de aseguramiento y tuvo como resultado la exclusión de diversos colectivos en función de su situación administrativa, legal o laboral.

De igual modo, Podemos plantea un aumento de plantilla en la sanidad pública, así como la prohibición explícita del copago sanitario y farmacéutico. Su propuesta de financiación pasa por un un modelo costeado a través de los impuestos directos, “gestionado públicamente, con una organización democrática” y una administración transparente y eficaz, y basado en la integración de atención primaria y especializada, pero también de los servicios sociales y de salud pública.

En la misma línea, el “programa colaborativo” defiende el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en la red pública, así como a una muerte digna, sin “encarnizamiento terapéutico”. En sus propuestas, también se plantea la retirada de leyes o disposiciones de disminuyan a los ciudadanos europeos su derecho a la cobertura sanitaria, además de la elaboración de un plan para promover la implantación de una cobertura universal en la UE.

Control de sectores estratégicos

Por otra parte, la formación plantea la recuperación del control público en sectores estratégicos para la economía, como el farmacéutico. Podemos propone la adquisición pública de una parte de los mismos que “garantice una participación mayoritaria pública en sus consejos de administración”. En el campo de la investigación, uno de sus pilares es el respaldo presupuestario a los centros públicos, reduciendo la partida destinada a gasto militar.