José A. Rodríguez Barcelona | viernes, 20 de noviembre de 2015 h |

Las guías de práctica clínica recomiendan el empleo de las válvulas aórticas transcatéter (TAVI) en pacientes con estenosis de aorta grave de alto riesgo quirúrgico. Pero, como explicó Antonio Serra, jefe de Cardiología Intervencionista del Servicio de Cardiología del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, durante el 1er Curso Coronario y Estructural (CSC 2015), “habría que plantear la indicación de las TAVI a casos de riesgo más bajo del que contemplan las guías a la vista de los resultados del estudio Notion”.

En el citado estudio se aleatorizó a 280 pacientes con estenosis aórtica severa sintomática de una media de 79 años pero con bajo riesgo quirúrgico (STS<4 por ciento). Como recordó Serra, actualmente las TAVI se emplean en pacientes considerados inoperables, es decir, “con un riesgo por encima del 8-10 por ciento, muy frágiles o que han sufrido ya una operación a corazón abierto o han recibido radioterapia en la zona del tórax”. En el Notion es comparó la TAVI Corevalve frente a cirugía de recambio valvular. “Al cabo de un año, la eficacia es la misma y no se vieron diferencias significativas en cuanto a la mortalidad por cualquier causa, que fue del 11,3 por ciento en la rama de TAVI, frente al 15,7 por ciento en la de cirugía”, comentó Serra. Asimismo, los pacientes del grupo TAVI presentaron menor tasa de hemorragia (11,3 por ciento frente a 20,9 por ciento) o de lesión renal (0,7 por ciento vs. 6,7 por ciento) que los operados mediante cirugía convencional. Durante el curso también se han comentado los resultados del estudio Partner, que demuestran por primera vez que la válvula aórtica transcatéter (TAVI) mantiene su estructura y funcionalidad a cinco años.

Por otro lado, un trabajo avala el uso de un tipo de stent farmacoactivo sin polímero (Umirolimus-Biolimus A9) en pacientes con alto riesgo de sangrado tras haberse sometidos a una implantación coronaria percutánea. Como señaló Andrés Íñiguez, presidente de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), “estos pacientes deben seguir doble terapia antiagregante durante al menos seis meses cuando se les colocan stents farmacoactivos”.

En el ensayo Leaders Free se comparó la eficacia de este stent frente a los stents convencionales en una muestra de 2.466 pacientes. Como explicó Íñiguez, “se ha visto que con un único mes de doble terapia antiagregante con los stents farmacoactivos se alcanza una eficacia algo mayor y más seguridad”. Los pacientes a quienes se les implantó estos stents presentaron menores tasas de muerte cardiaca, infarto de miocardio o trombosis del stent que los pacientes a quienes se les implantó un stent convencional (9,4 por ciento frente a un 12,9 por ciento respectivamente).