José A. Rodríguez Barcelona | viernes, 02 de octubre de 2015 h |

La presentación de los resultados del estudio de fase 3 Ascend sobre pirfenidona en pacientes con fibrosis pulmonar idiopática en la conferencia internacional de la Sociedad Americana del Tórax celebrada en 2014 pusieron sobre la mesa la eficacia de este fármaco para aumentar la supervivencia libre de progresión a las 52 semanas (reduce el riesgo de muerte o progresión de la enfermedad en un 43 por ciento en comparación con placebo). Ahora, un análisis combinado de los estudios Ascend y Capacity muestra que pirfenidona (comercializado como Esbriet por Roche) reduce un 38 por ciento la mortalidad por cualquier causa a las 120 semanas en comparación con placebo. Unos resultados que, a juicio de Julio Ancochea, jefe de Servicio de Neumología del Hospital La Princesa de Madrid, “son muy relevantes porque se ha seguido a los pacientes durante un periodo de tiempo prolongado, unos 2,3 años”. Los datos al cabo de 52 semanas de tratamiento ya mostraban que pirfenidona reduce el riesgo de mortalidad un 48 por ciento. Por tanto, continúa este experto, “se consolida la buena eficacia sobre la supervivencia de este fármaco”.

Según Ancochea, otro de los resultados destacables presentados sobre pirfenidona es que, en los pacientes hospitalizados durante los primeros seis meses de tratamiento, el riesgo de progresión de la enfermedad (disminución del 10 por ciento o más en la función pulmonar) o de fallecimiento al cabo de un año se redujo en más de dos tercios con respecto al placebo. “A veces, la respuesta al tratamiento no se produce durante los primeros meses, sino que aparece más adelante”, señala Ancochea.

Este experto también destaca que la actualización del registro de seguridad de pirfenidona tras su autorización (estudio Passport), “demuestra la buena seguridad del fármaco a los siete meses”. Asimismo, otro estudio ha demostrado “la seguridad y la tolerabilidad del fármaco en pacientes con esclerosis sistémica asociada a enfermedad pulmonar intersticial”, añade.

Alternativas a los corticoesteroides

Desarrollar antiinflamatorios alternativos a los corticoesteroides y que sean eficaces en EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) es uno de los principales retos en esta patología. Javier Milara, investigador de la Fundación Investigación Hospital General Universitario de Valencia, señala que “los pacientes con EPOC moderada o severa adquieren corticorresistencia”. Su grupo está trabajando con una molécula (RP6557) que “es un inhibidor de PI3K de las isoformas gamma y delta”. En un estudio con 25 pacientes con EPOC severa-moderada y 25 controles, han aislado “los neutrófilos, una de las células más importantes en el desarrollo de la patología”, y han testado la molécula sobre este tipo celular ex vivo. Milara destaca que, tanto en los pacientes como los controles, “se produce un potente efecto antiinflamatorio en los neutrófilos”. Además, otro relevante resultado del estudio “es que esta molécula parece revertir la resistencia a los corticoesteroides”, añade Milara.

Omalizumab y alérgenos estacionales

Omalizumab (Xolair, de Novartis) está indicado en pacientes con asma alérgica grave persistente que presentan test cutáneo positivo o reactividad in vitro a aeroalergenos perennes y con función pulmonar reducida. Ahora, un estudio dirigido por Christian Domingo, del Servicio de Neumología del Hospital de Sabadell, demuestra que “los pacientes con asma alérgico grave a un alérgeno estacional responden igual de bien”. En el trabajo se comparó la eficacia de este fármaco en 20 pacientes alérgicos a un alérgeno perenne y 10 pacientes alérgicos a un alérgeno estacional e igual de graves. “La respuesta clínica y biológica fue prácticamente superponible”, comentó Domingo. La única diferencia es que, en estos últimos, “las pruebas de función respiratoria estaban un poco más deterioradas, pero ya partían de ese déficit al principio del tratamiento”, apuntó Domingo.

Los pacientes con cáncer de pulmón recurrente presentan mejores tasas de supervivencia después de la cirugía si en su seguimiento se incluye una tomografía computarizada del pecho. Investigadores del Odense University Hospital, en Dinamarca, realizaron un seguimiento a 391 pacientes sometidos a una cirugía tras un diagnóstico de cáncer de pulmón. Los pacientes se sometieron a un escáner cada tres meses durante dos años y, luego, cada seis meses durante tres años. La tasa de supervivencia cuatro años después de la cirugía fue del 68 por ciento. Entre los que sufrieron una recaída, la tasa fue del 27 por ciento. Según Niels-Christian Hansen, autor del estudio, “los resultados demuestran una importante mejora de la tasa de supervivencia si se realiza un programa de seguimiento mediante escáner”.