E.M.C. Madrid | viernes, 11 de julio de 2014 h |

El encuentro que desde hace seis años organiza la Federación Española de Cáncer de Mama (Fecma) en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander ha recogido en esta edición un aspecto fundamental para médicos y pacientes, los cambios en la manera de abordar la información a las mujeres sobre los riesgos y beneficios de los tratamientos y la detección precoz del cáncer.

“Es un tema de mucha actualidad porque quienes participan en estos programas de cribado cada vez tienen más información y los profesionales han de discutir cómo darla, cómo hacerla comprensible para que la gente sea capaz de tomar sus propias decisiones o de elegir si quiere decidir, porque muchas pacientes piden al profesional que defina él lo que tiene que hacer. Es un reflejo de cómo cambia la sociedad”. Son palabras de José María Borrás, coordinador del encuentro “El desafío de la Sostenibilidad de nuestro Sistema Nacional de Salud (SNS)”, organizado por Fecma, que ha reunido los días 10 y 11 de julio a especialistas y pacientes para discutir sus inquietudes sobre un tema, el de la sostenibilidad, con multitud de vertientes y una repercusión clara para el colectivo, que es consciente de que comparten responsabilidades con la sociedad y con los responsables de las administraciones sanitarias respecto a las políticas de salud vinculadas con el cáncer de mama.

Una petición del colectivo

Mejorar la información y la comunicación con la paciente es sólo uno de los temas que les preocupan, un elemento de la atención especializada en el tratamiento del cáncer de mama y una petición clásica de estas enfermas. “El sistema sanitario va siempre por detrás de los pacientes en ese sentido, ellos marcan las necesidades de lo que quiere hacer y el sistema se tiene que adaptar a los cambios”, reconoce el doctor Borrás.

Con respecto al resto de temas tratados durante estos días, el coordinador asegura que los problemas de sostenibilidad repercuten de manera distinta en cada ámbito. “En cáncer afectan poco, porque es prioritario para cualquier sistema sanitario, pero vale la pena discutir los retos que tenemos actualmente, sobre todo desde una perspectiva combinada de pacientes y profesionales”, asegura.

En su opinión, todavía hay poca información para valorar el impacto de la crisis y emitir un juicio y pensar que las cosas han cambiado en una dirección o en otra de forma radical respecto a lo que había antes. “Diferencias en el ritmo de las pruebas, en el acceso a fármacos o en los modelos sanitarios han existido toda la vida, no es nada nuevo”, destaca, y hace hincapié en que no hay criterios ni datos suficiente para juzgarlo.

Borrás es también coordinador científico de la Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud, y recuerda, por ejemplo, que los programas de cribado de cáncer de mama se realizan de forma sistemática y periódica en todas las comunidades autónomas. Llegado el caso, si el ministerio de Sanidad decidiera unificarlos “a la baja”, la situación sólo afectaría a dos comunidades autónomas que comienzan los programas a partir de los 45. Se homogeneizaría cumpliendo con recomendaciones españolas y europeas, que valoran su utilidad entre los 50 y los 60 años.

Sin embargo, para uno de los ponentes, José María Martín Moreno, catedrático de Salud Pública de la Universidad de Valencia y Comisionado para la Equidad de la Alianza General de Pacientes, en el caso de España la crisis sí ha evidenciado desigualdades de acceso a diagnósticos, tratamientos y cuidados no sólo entre comunidades autónomas, sino incluso entre provincias o centros.

Las diferencias existen, pero no se “justifican”, en opinión del experto, que afirma que la crisis financiera ha hecho que se precipiten “ocurrencias” y decisiones que “frecuentemente no están bien fundamentadas”. De nuevo se requiere “evaluación, evidencia y rigor” para que las decisiones que se tomen permitan anticipar las consecuencias no sólo a corto plazo, sino también a medio y largo plazo, “evitando ahorros que al final son ficticios porque son pan para hoy y hambre para mañana”.

Para el especialista en salud pública, la prevención del cáncer de mama sigue sin tener en nuestro país el peso que debería. Asegura que se conocen algunos elementos para la prevención primaria, secundaria y terciaria, pero no se pone suficiente acento en invertir en prevención. Por último, Martín Moreno ha destacado que merece la pena apoyar con entusiasmo el movimiento asociativo de los pacientes, y ha ensalzado que entidades como Fecma o, de forma más general, la AGP, realizan una gran labor de ayuda mutua, capacitación y apoyo al paciente y su entorno.

El encuentro ha contado también con el apoyo de la consejera de Salud de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga que durante su inauguración anunció la creación de una Unidad multidisciplinar de Cáncer de Mama en el nuevo Valdecilla. La consejera también adelantó que el próximo otoño se implantará un programa de psicooncología de la mano del Plan de Salud Mental, ya ultimado y en fase de revisión.