Roberto San Antonio,
Presidente
la APTN-COFENAT
| viernes, 27 de junio de 2014 h |

Es una realidad incontrovertible que cada vez más los pacientes con cáncer de todo el mundo están combinando sus tratamientos habituales con tratamientos denominados complementarios. Según el Centro Nacional para la Medicina Complementaria y Alternativa de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, las prácticas de la medicina complementaria y alternativa (CAM) pueden ser agrupadas en cinco categorías, con distinto tipo de evidencias:

– Prácticas basadas en la biología: remedios herbales, vitaminas, suplementos dietéticos, etc.

– Técnicas mente-cuerpo: meditación, artes expresivas, hipnosis, técnicas de relajación, etc.

– Técnicas manuales: masaje, shiatsu, fisioterapia, osteopatía, etc.

– Terapias energéticas: Reiki, toque terapéutico, terapia de polaridad, qi gong, etc.

– Antiguos sistemas médicos: Medicina Tradiciona Chinal (acupuntura), medicina ayurvédica, etc.

Como una respuesta a esta tendencia, ha surgido el campo de la Oncología Integrativa. Sus objetivos son reducir con la ayuda de técnicas complementarias los efectos secundarios del tratamiento convencional, para mejorar los síntomas de cáncer, la salud emocional, la calidad de vida, y, a veces mejorar también el efecto de los tratamientos convencionales.

Son numerosos los centros internacionales en países como Alemania, Inglaterra, Suiza y Estados Unidos que tienen incorporadas algunas de estas prácticas en su atención hospitalaria. Sirvan como ejemplo, el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center, el M. D. Anderson Cancer Center Complementary, o el Osher Center for Integrative Medicine en la Universidad de San Francisco. En todos ellos conviven, en perfecta armonía, médicos y profesionales de cada una de las técnicas señaladas, que no tienen por qué ser necesariamente médicos. De hecho la mayoría no lo son.

Nuestro país no se escapa a la tendencia general, y cada vez son más los enfermos de cáncer que utilizan estas terapias, muchas veces ocultándoselo a sus médicos. Sin embargo la falta de regulación de los profesionales de las terapias naturales, que desde hace años lleva denunciando la Asociación Profesionales y Autónomos de las Terapias Naturales, (APTN-COFENAT) —entidad mayoritaria en el sector, con más de 8000 asociados y centenares de escuelas y centros adscritos— puede provocar un intrusismo indeseable de gente con escasa preparación que no está a la altura de lo que el enfermo espera y desea.

En este momento con independencia de que existan médicos —una minoría— que hayan completado sus conocimientos con un acercamiento a ciertas terapias complementarias, la mayoría de quienes utilizan estas terapias aquí y en los centros internacionales señalados anteriormente son profesionales independientes con conocimientos muy específicos de cada una de ellas, y en España es nuestra asociación APTN_COFENAT la que mayores garantías de docencia, profesionalidad, seguridad y calidad puede ofrecer al paciente.

Por eso desde aquí quiero invitar a las autoridades sanitarias, a las direcciones de los centros oncológicos hospitalarios, públicos y/o privados, y a la propia Asociación Española Contra el Cáncer a contar con nuestra colaboración a fin de facilitar a los enfermos de cáncer, también en nuestro país, una atención integral, segura, de calidad y dirigida por profesionales preparados que en colaboración con sus médicos les ayuden a mejorar su calidad de vida.