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José A. Rodríguez Barcelona | viernes, 28 de agosto de 2015 h |

Los estudios con la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) están permitiendo dar importantes pasos en el conocimiento de numerosas enfermedades. Gracias a las similitudes en los mecanismos de comunicación celular entre la Drosophila y los seres humanos, se estudian en esta mosca diferentes tipos de tumores y procesos como la metástasis o la caquexia (debilidad muscular extrema) asociada al cáncer.

Asimismo, la Drosophila es un modelo muy útil para realizar cribados de fármacos. En este sentido, Norbert Perrimon, profesor de Genética en la Harvard Medical School, realiza cribados con fármacos ya aprobados por la Agencia Americana del Medicamento para intentar encontrar nuevos usos para los mismos. Como explica este experto, “hay un fármaco que se emplea en una enfermedad psiquiátrica y que se ha mostrado eficaz para combatir la esclerosis tuberosa en un modelo de Drosophila”. Esta grave enfermedad puede causar cientos de tumores, muchos de ellos en el cerebro, que acaban afectando a las funciones cerebrales y causando otras patologías como epilepsia.

Caquexia asociada al cáncer

Uno de los más recientes descubrimientos realizados gracias a los estudios con la mosca de la fruta tiene que ver con la caquexia asociada al cáncer. Como explica Perrimon, si se generan tumores intestinales en la Drosophila, se observa una expansión del cáncer a otros órganos, como los músculos y el tejido adiposo, que acaba causando caquexia. “Muchos pacientes que sufren cáncer no mueren por esta enfermedad, sino por las graves complicaciones causadas por la caquexia”, señala Perrimon.

Este experto ha identificado en la mosca de la fruta una molécula que desempeña un papel crucial en la caquexia. “El tumor produce una molécula que reduce la señalización de la insulina”, comenta Perrimon. La insulina es fundamental para el metabolismo celular. Pero los tumores, al reducir la insulina, “provocan que los órganos estén desnutridos”, añade este experto. Por otro lado, señala Perrimon, el tumor se protege de la reducción de insulina produciendo la suya propia. Este mecanismo es, a juicio de Perrimon, uno de los aspectos más relevantes en el fenómeno de la caquexia, “que se suma a los ya conocidos procesos inflamatorios”.

Comunicación entre órganos

Entre las investigaciones que está realizando en la actualidad Perrimon con la Drosophila como modelo, destacan sus estudios relacionados con la comunicación entre los diferentes órganos. “Se conocen muy bien los procesos implicados en la formación de órganos. Ahora estamos centrados en comprender mejor cómo los músculos hablan con el hígado, el hígado con la grasa, ésta con el cerebro…” Es decir, cómo se envían señales entre ellos. “Hay que tener en cuenta que, cuando falla un órgano, este fallo acaba afectando a otros órganos”, apunta Perrimon.