GM Madrid | viernes, 11 de septiembre de 2015 h |

Una de las principales consecuencias de sufrir un infarto de miocardio es que la parte del corazón que ha sufrido el ataque cicatriza y deja de funcionar. Pero esto, que es común a todos los seres humanos, no ocurre sin embargo en otras especies como, por ejemplo, el pez cebra. En estos vertebrados, el corazón se recupera rápidamente tras una lesión porque las células cardiacas comienzan a dividirse rápidamente tras el evento y, así, el músculo dañado es reemplazado en un corto espacio de tiempo.

Pero ¿por qué se produce una regeneración tan rápida del músculo cardiaco en estos peces? A esta pregunta lleva años intentando responder la ciencia hasta que, ahora, un grupo de científicos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) ha descubierto que la clave de la regeneración cardiaca de los peces cebra podría estar en una enzima, la telomerasa.

La investigación, que acaba de ser publicada en la revista Cell Reports, muestra cómo esta enzima se “hiperactiva” rápidamente en las células cardiacas de los peces cebra después de una lesión. El papel esencial de la telomerasa en este proceso se comprobó posteriormente inactivando la enzima en estos modelos, en los que se observaba entonces cómo estas células cardiacas dejaban de dividirse tan rápidamente y cómo aumentaba el daño en el ADN.

Otros estudios

Estos no son los únicos resultados que apoyan la investigación de la telomerasa en el infarto de miocardio. En diciembre de 2014, un estudio publicado en Nature Communications y liderado por María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), destacaba una supervivencia del 17 por ciento en modelos murinos a los que se les había inyectado telomerasa a partir de un virus modificado genéticamente.

Como señalaban sus autores en ese momento, “los corazones que expresan telomerasa muestran menos dilatación cardiaca, mejor función ventricular y cicactrices más pequeñas debido al infarto”. En este mismo estudio, los investigadores también apuntaban a una regeneración de los cardiomiocitos y a la presencia de telómeros más largos en estos modelos animales. Unos resultados, tanto los del CNIC como los del CNIO, que apuntan a la importancia de investigar en esta nueva línea.