Medicina maternofetal/ Salvan la vida de un feto con obstrucción completa de laringe

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c. ossorio Barcelona | viernes, 10 de mayo de 2013 h |

El equipo multidisciplinar de Medicina Fetal de los hospitales Clínic y Sant Joan de Déu de Barcelona ha logrado un nuevo hito en cirugía intraútero.

Si el año pasado (ver GM nº 414) curaron el primer caso de atresia bronquial mortal a un feto de 26 semanas mediante endoscopia fetal, en la que reconectaron los bronquios, en esta ocasión han conseguido salvar la vida de un feto de 21 semanas que sufría una obstrucción completa de la laringe.

Eduard Gratacós, coordinador de la unidad de medicina maternofetal y neonatal de los dos citados hospitales catalanes, hace referencia a que, “curiosamente”, la atresia bronquial no era “una indicación candidata histórica” para cirugía fetal, y su equipo demostró que sí. Y en atresia laríngea, que sí es candidata, se había intentado en varias ocasiones y siempre se había fracasado.

En este caso en concreto, no se trataba de una atresia ordinaria, ya que la laringe es normal, pero debajo de las cuerdas vocales se había creado de forma anómala una especie de “tabique” que taponaba completamente la salida por la tráquea. El objetivo, como aclara Gratacós, era resecar esa membrana, pero sin dañar la tráquea.

Para ello, los especialistas anestesiaron al feto y lo colocaron en posición adecuada para introducir el fetoscopio por un minúsculo orificio de 3 milímetros en el útero, hasta la boca fetal. Mediante instrumental especial, con diámetros inferiores a un milímetro, perforaron y eliminaron la membrana. El procedimiento quirúrgico duró sólo 20 minutos gracias a una exhaustiva preparación anterior de más de una hora.

“Toda la tráquea quedó permeable y libre, y la respuesta intraútero ya fue muy buena”, señala Gratacós, recordando que hasta ahora ningún equipo había sido capaz de revertir los problemas de esta patología en el interior del vientre materno.

En estos fetos, la obstrucción de la laringe genera que los pulmones dupliquen o tripliquen su tamaño produciendo una agresión del tejido pulmonar. Además, por compresión del retorno venoso, puede haber fallo cardiaco.

A las cuatro semanas de la intervención, los pulmones recuperaron su tamaño normal, se revirtió el fallo cardiaco y el embarazo continuó sin complicaciones hasta el término, según puntualiza el experto, dieciséis semanas más tarde.

Al nacer, el niño no requirió ningún soporte de ventilación, y sólo se le realizó una broncoscopia para descartar sospechas. Hoy tiene 10 meses y lleva una vida normal sin ningún tipo de tratamiento.

Casos fallidos

La idea de perforar la laringe para salvar la vida al feto había sido probada en tres casos por otros equipos en los últimos 10 años. Pero Gratacós explica que, la primera vez, realizaron la técnica en un feto en el que no estaba indicada, ya que en realidad tenía un síndrome de Fraser, una enfermerdad polimalformativa, y además efectuaron un procedimiento agresivo, por lo que el feto nació a las 28 semanas con trágico final.

En otra ocasión, se llevó a cabo una cirugía abierta que condujo a una alta prematuridad del feto, que falleció en el parto. Y en el último intento se utilizó un método similar al del Clínic y el Sant Joan de Déu, pero no se logró alcanzar la laringe y no se pudo perforar. El niño nació pero lo operaron y falleció a los pocos días.

El equipo español que por fin ha logrado el éxito ha tardado tres años en identificar a un candidato ideal para emplear el instrumental quirúrgico que habían diseñado para ver la laringe fetal.