Neurología/ Científicos españoles obtienen resultados positivos en ratones transgénicos portadores de genes humanos mutantes causantes de EA

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R.C. Madrid | viernes, 18 de enero de 2013 h |

La administración de la vacuna dual polivante EB-101 ha conseguido que ratones transgénicos portadores de genes humanos mutantes responsables de la enfermedad de Alzheimer (EA) no desarrollen la enfermedad e, incluso, que revierta el curso clínico de esta patología.

Para conseguirlo, el equipo de investigadores del centro de investigación biomédica EuroEspes, centro en el que se ha desarrollado la vacuna, se basó en dos hipótesis: por un lado, en la causalidad patogénica que tienen los depósitos de proteínas beta-amiloide que se acumulan fuera de las neuronas para interceptar su comunicación y, por otro, en la existencia de los ovillos neurofibrilares, representativos de la disrupción del citoesqueleto neuronal por la desintegración de la estructura de las neuronas. Unos objetivos contra los que este equipo de investigación liderado por Ramón Cacabelos, director del centro de investigación Biomédica EuroEspes y presidente de la Asociación Mundial de Medicina Genómica, lleva luchando ya más de veinte años. De hecho, Cacabelos ya estuvo detrás de la investigación y desarrollo de la vacuna MimoVax.

Pero ¿qué es lo que diferencia a esta vacuna contra la EA de las anteriores? La presencia de liposomas enriquecidos con el factor neurotrófico esfingosina 1-fosfato (S1P), que contribuyen a la regeneración neuronal y que son además responsables de “neutralizar la agresividad que el inmunógeno puede tener al activar el sistema inmune y de propiciar su difusibilidad a través de los tejidos, dado su carácter lipofílico”, expuso Cacabelos. La otra característica que la diferencia de las vacunas anteriores es la introducción de un nuevo inmunógeno-adyuvante diseñado para generar anticuerpos contra las placas neuríticas donde se acumula la proteína beta-amiloide.

Dos importantes innovaciones que han significado el descubrimiento de esta nueva vacuna profiláctica y terapéutica, es decir, con utilidad tanto antes como después de la aparición de la enfermedad. Un concepto el de vacuna terapéutica que, tal y como subraya Cacabelos, “abre una nueva etapa en la inmunoterapia, para combatir enfermedades degenerativas”.

Otro de los aspectos a destacar de esta nueva vacuna frente a las anteriores es que su administración profiláctica en estos ratones transgénicos “humanizados” ha demostrado evitar tanto las reacciones meningoencefalíticas como la formación de microhemorragias cerebrales. Además, se observó también que estos animales no expresaban los depósitos de proteína beta-amiloide patógena, la 46, tras la vacunación preventiva, no desarrollando por tanto la enfermedad.

En el modelo terapéutico, los resultados han demostrado que ratones con signos de degeneración cerebral reducían incluso los depósitos de proteína beta-amiloide, los ovillos neurofibrilares y las reacciones neuroinflamatorias mediadas por las células gliales. Así, si bien es imposible “resucitar neuronas”, Cacabelos explicó que la EB-101 demostró que era posible “enlentecer el curso evolutivo de la enfermedad de forma manifiesta y, lo que es más importante, revertir la estructura del cerebro a condiciones similares a las de animales normales que no tenían la enfermedad ni riesgo de desarrollarla”.

Una vez aquí, el reto es ahora la gestión de ensayos clínicos en humanos. Cacabelos asegura que ellos estarían dispuestos a comenzar con estos estudios en dos o tres meses, pero que todo depende de los plazos de la FDA. Eso sí, el director de EuroEspes ya anticipó que esta vacuna solo será de utilidad en el 40 o 50 por ciento de los casos de alzhéimer. Sobre este tema se ha pronunciado también el Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN), que ha pedido cautela, subrayando que “es prematuro anunciar resultados positivos en esta enfermedad basándose exclusivamente en resultados obtenidos con animales”.

Esta vacuna evita las microhemorragias en el cerebro y las reacciones meningoencefalíticas

Los resultados en ratones muestran una función profiláctica y terapéutica de EB-101