ENTREVISTA/ La incorporación de la calidad de forma planificada y la evaluación y mejora continua de sus profesionales le han valido el certificado ISO

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| viernes, 27 de enero de 2012 h |

El servicio de Farmacia del Hospital Universitario Infanta Leonor, situado en la localidad madrileña de Vallecas, ha obtenido recientemente la certificación UNE-ISO 9.001: 2008 que avala la incorporación de la calidad de forma planificada, desde la fase de concepción o diseño de una nueva actividad asistencial hasta su implantación definitiva. Los cinco farmacéuticos, nueve técnicos en Farmacia y el auxiliar administrativo que lo forman desarrollan diariamente una metodología de “evaluación permanente y mejora continua” como principal garantía de calidad y excelencia, gracias a un trabajo en equipo cuyo objetivo final es el paciente, según nos explica su máximo responsable, Ismael Escobar.

Pregunta. Uno de los puntos fuertes del servicio es el sistema automatizado de distribución de medicamentos intrahospitalario ¿cómo funciona?

Respuesta. Tenemos un total de 15 sistemas automatizados de dispensación de medicamentos (SAD) instalados en todas las unidades de hospitalización, Urgencias y Cuidados Intensivos, controlados por nuestro servicio e integrados con la prescripción médica electrónica de medicamentos y la validación. Desde el punto de vista de la seguridad, deben de funcionar, no como alerta de errores, sino como una poderosa herramienta de prevención de los mismos, controlando el acceso de los profesionales a los fármacos y mediante un diseño de su distribución —con alertas de alto riesgo, separación y control de acceso a medicamentos con aspectos o nombres similares, fotosensibilidad, trazabilidad, etc.

Estos sistemas automatizados debemos explotarlos no como meros sistemas de almacenamiento y distribución, más o menos sofisticados, sino como verdaderas herramientas de gestión clínica, que nos faciliten desarrollar los atributos de seguridad, control y eficiencia en la distribución intrahospitalaria de medicamentos.

P. ¿Desde cuándo lleva implantado y con qué resultados?

R. Fue implantado con la apertura del hospital, lo que ha permitido su explotación desde el primer momento de la actividad asistencial. Ha habido que superar un periodo de aprendizaje y de integración de los sistemas informáticos y ahora estamos implementando procedimientos de mejora y optimización para convertir estos dispositivos y sistemas en herramientas de gestión. Lógicamente, hemos sido los profesionales de Farmacia los más directamente implicados en su implementación y desarrollo, pero hemos de reconocer la necesaria e indispensable colaboración de los profesionales de enfermería (DUEs) en su funcionamiento diario. Es una tecnología compartida en la que cada profesional tiene una responsabilidad diferente pero absolutamente complementaria. La clave es considerar siempre las ventajas para el paciente.

P. En cuanto al funcionamiento general del servicio, ¿cuentan con recursos suficientes?

R. En el momento actual es obligado que saquemos el máximo partido a los recursos que nuestro sistema de salud nos confía y proporciona. Las bases para ello son la innovación, la orientación a resultados, el trabajo en equipo y la capacidad de adaptación a las necesidades y a los objetivos del sistema de salud. Como elemento diferenciador en nuestro servicio destaco el hecho de que el personal no facultativo esté constituido por técnicos en Farmacia, lo que ha supuesto la incorporación al hospital de unos profesionales con un perfil muy idóneo para alcanzar estos objetivos debido a su formación, competencias y capacidad profesional.

P. El resto de áreas, ¿participan de esta cultura de la seguridad y la calidad que promueve su servicio?

R. Al ser un servicio transversal, dependiente de la Dirección Médica, tenemos relación con la mayoría de los servicios, formamos parte de las diferentes comisiones y nos hemos incorporado a grupos de trabajo específicos. En definitiva, se trata de incorporarnos de forma proactiva allí donde podemos aportar nuestro conocimiento. La organización por procesos y el aspecto de la calidad forman parte del plan estratégico del Hospital Infanta Leonor. Por ejemplo, para nosotros ha sido un motivo de satisfacción el que nos hayamos certificado junto al Servicio de Cuidados Intensivos y a la Unidad de Diálisis, mucho más que si lo hubiéramos hecho de forma aislada, ya que significa que estamos en una organización inteligente, en el que la suma de sus partes es mucho más importante que cada servicio o unidad por separado.

P. ¿En qué áreas de mejora siguen trabajando?

R. Al estar certificados por la Norma UNE-ISO 9001 estamos obligados a mantener objetivos de mejora continua. Además, durante 2011 hemos estado trabajando en las áreas de elaboración de mezclas citotóxicas, satisfacción del paciente externo y notificación de acontecimientos adversos de medicamentos. También hemos diseñado un plan de optimización del uso de los SAD en estrecha colaboración y coordinación con los Diplomados Universitarios en Enfermería del Hospital. Otro aspecto muy importante es la incorporación de herramientas de asistencia a la prescripción electrónica de medicamentos (interacciones y ajuste de dosis en insuficiencia renal).

Pregunta. Durante el último Congreso Nacional de Farmacia Hospitalaria se apostó por estructuras más horizontales para estos servicios, ¿se está avanzando en ese sentido?

Respuesta. La tendencia es organizar nuestra actividad en forma de procesos, horizontal, y que cada profesional tenga definida su misión, según su formación y competencias. Los farmacéuticos especialistas tenemos que reorganizar nuestras formas de trabajo para entrar en estos procesos como gestores de la farmacoterapia. Ello va a requerir, como les ocurre a los médicos, adquirir formación y habilidades que profundizan en áreas concretas de la propia especialidad. En Farmacia Oncológica o Nutrición Clínica ya es una realidad y en otras como Farmacogenómica ya hay experiencias pioneras en algunos servicios.

P. También abogaron porque sean los servicios de Farmacia los que asuman la política de gestión de riesgos del medicamento…

R. Soy un convencido de que esta política debe ser liderada por el servicio de Farmacia, que debe tener capacidad para sacar esta cultura de seguridad fuera de sus propios límites. Para nosotros ha sido una estrategia prioritaria y por ello hemos desarrollado herramientas de seguridad como las guías de fármacos, hemos implementado un proceso de análisis del riesgo de cualquier medicamento que se incorpora al hospital y hemos asumido la comunicación a nuestro sistema de los errores de medicación. En definitiva, se trata de intentar que la seguridad del paciente sea un atributo que esté presente en el diseño y desarrollo de cualquier actividad asistencial del centro, no solo del servicio.

“Los SAD no son meros sistemas de distribución y almacenamiento, sino herramientas de gestión”

“Certificarnos con Diálisis y Cuidados Intensivos es más satisfactorio que hacerlo de forma aislada”