Entrevista/ Aboga por generar transparencia en centros sanitarios y profesionales

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| viernes, 15 de julio de 2011 h |

C.R/E.M.C.

Madrid

Pregunta. ¿Necesita más dinero el Sistema Nacional de Salud?

Respuesta. La necesidad evidentemente existe en nuestro sistema sanitario, si bien no solo por ello los resultados en salud van a ser mejores. Ahí está el caso de Estados Unidos. Creo que es complicado incrementar significativamente la partida sanitaria en los presupuestos a corto plazo, así que ha de priorizarse frente a otras menos esenciales. Al final en sanidad hay que hablar de dinero y si no, de prioridades y alternativas.

P. ¿Cómo ve el probable incremento de 8.000 millones en el presupuesto del año próximo?

R. Recuerda a medidas del pasado con las que se pretendía solventar en parte la deuda de la Administración con el sector. No conozco aun los detalles, pero no son buenas medidas de choque que al poco sean superadas por la realidad y ahí tenemos lo que sucedió hace seis años. Han de existir mayores consensos y pactos por la sanidad que exijan al Gobierno de turno un seguimiento de los problemas del sector y soluciones coordinadas entre todos los agentes implicados.

P. ¿Qué opina sobre una posible financiación finalista?

R. Hace años se abandonó la financiación finalista para sanidad. Aunque tiene una gran importancia presupuestaria, es una competencia autonómica más y por ello considero que la priorización finalista en cada región es una decisión política cuya restricción viene dada. No creo que fuese bueno volver a imponer restricciones finalistas que asegurasen un global en los presupuestos para sanidad, aunque sí pueden asignarse partidas finalistas específicas de menor cuantía.

P. Si se aprobaran más recursos, ¿qué impediría a una CC. AA. rebajar la asignación de presupuestos sanitarios?

R. Los recursos actuarían como una transferencia condicionada que recibiría la comunidad. Habría controles, pero resulta difícil pensar que las CC. AA. aprovechando esos recursos adicionales, rebajaran la asignación de sus presupuestos sanitarios. Incluso podría admitir ciertas combinaciones con ciertos gastos sociales. La sanidad ha de compartir su espacio en el gasto social con la educación, vivienda, pensiones y programas de lucha contra la pobreza.

P. ¿Qué opina de un ‘céntimo sanitario’ en alcohol y tabaco?

R. No deja de ser otra manera de afectar recursos específicos para la sanidad y no creo que encaje mucho en la filosofía del actual modelo de financiación.

P. Pero la Comisión Europea declara ilegales los impuestos finalistas para financiar la sanidad, ¿qué opciones existirían?

R. Quedaría la posibilidad de dotarla en los presupuestos con una cantidad equivalente al dinero recaudado con esos impuestos, aunque deberíamos pensar en que debemos de tomar la restricción presupuestaria como dada por el apoyo político en las urnas y dedicarnos a mejorar la aplicación de cualquiera que sea el gasto finalmente asignado, en función de la información sobre coste-beneficio, coste-efectividad y resultados en salud, con austeridad y transparencia.

P. ¿Subir impuestos para financiar la sanidad es otra opción?

R. Soy más partidario de medidas que apuesten por la lucha contra el fraude fiscal y de redistribución de la carga fiscal sin subidas de impuestos que, aunque pudiesen aumentar los ingresos, no dejan de ser cortoplacistas y hacer retroceder el consumo y el crecimiento económico. La solución ha de venir de más ajustes en las variables principales del sistema y de nuevos pactos sociales.

P. Otra posible vía para descongestionar el sistema podría ser la desfinanciación de algunos principios activos…

R. Efectivamente, pero también extender la prescripción por principio activo o una nueva bajada de precios. La desfinanciación de fármacos no parece estar en la agenda política, aunque podría reducir la factura sanitaria. Por otro lado, en España las políticas de prescripción de las comunidades son bastante diferentes. Es importante comprobar su grado de aceptación, ya que, aunque Sanidad tiene las competencias en financiación, son las comunidades las que eligen las políticas de prescripción.

P. ¿Cree que es necesario revisar el sistema de financiación?

R. Más que en una nueva reforma, que no veo aún en el horizonte, habría que avanzar en un aumento de la autonomía financiera regional.

P. ¿Qué alternativas de financiación propone para paliar la deuda sanitaria?

R. Las vías posibles de financiación para paliar la deuda sanitaria son o racionalizar el gasto o incrementar la financiación. Como no tiene sentido repensar las cosas desde cero, mejor hacerlo desde la situación actual. Para ello, la imposición por la vía de las tasas (lo que quiere decir copagos) no debe ser la solución hasta que no consigamos reducir todas los gastos superfluos del sistema. Garantizar una mejor sanidad requiere una mayor responsabilización de todos (pacientes, profesionales y gestores) que se traduciría en tres medidas básicas: moderar el sobreuso; evaluar las prestaciones que se ofrecen; y generar transparencia en la actuación de centros sanitarios y profesionales y darles mayor autonomía de gestión e incentivos.

La enorme variabilidad en el desempeño de los centros de atención, en calidad y eficiencia, evidencia el potencial de mejora en la provisión de servicios sanitarios. Hagamos más transparente para los pacientes el desempeño de hospitales, centros de primaria, etc. y sus profesionales. Muchos demandan más autonomía de gestión y que se refuercen sus esquemas de incentivos y a sus centros. Demos la oportunidad a que los profesionales del sector puedan organizar su servicio dentro de unos objetivos de calidad y eficiencia definidos por el sistema; y de que asuman también los riesgos de su no cumplimiento.