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ENTREVISTA/ Eficiencia en los recursos de salud mental

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A. l. S. Madrid | viernes, 05 de julio de 2013 h |

Francisco Ferre se encarga de la dirección del Servicio del Psiquiatría B del Hospital Gregorio Marañón. Un servicio atípico con un marcado carácter social que cuenta con 25 camas de hospitalización breve psiquiátrica, consultas externas y las llamadas Unidades de Referencia Institucional, que comprende la de Salud Mental y Sordera (USMS), la Clínica de Trastornos de la Conducta Alimentaria y el programa Atiende para víctimas de violencia de género. Además se encarga de la atención psicológica del Servicio de Cuidados Paliativos y de la Unidad de Rehabilitación Cardíaca.

Pregunta. En el actual contexto de crisis, ¿la salud mental está lo suficientemente dotada?

Respuesta. La salud mental se ha visto claramente afectada por los ajustes económicos. Si bien es cierto que la estructura que tenemos en nuestro país de modelo comunitario de atención a la salud mental está lo suficientemente bien implantado como para que esos recortes todavía no afecten a los pacientes, salvo en un grupo, los crónicos. Estas personas en su mayoría están soportadas por sus familias, pero éstas envejecen y también empobrecen. Tenemos un gran problema en el trastorno mental grave y persistente porque pierde apoyo económico y cuidadores.

P. ¿Se puede permitir la sociedad dar un paso atrás en este sentido?

R. En salud mental estamos obligados a optimizar lo que tenemos. No estamos siendo capaces de poder definir desde atención primaria cuándo un sufrimiento psíquico es susceptible de ser tratado por un especialista en psiquiatría o en psicología. Esto a veces satura los sistemas de salud mental. Hay que tener la expectativa de un soporte sociosanitario para los más graves. Los menos y los más graves, ahí es donde hay que incidir.

P. ¿Sigue siendo una tarea pendiente la estigmatización de las enfermedades mentales?

R. Sí, pero no soy optimista en esto porque se intenta diariamente. Los psiquiatras estamos muy concienciados, pero aunque se ha avanzado muchísimo, estas patologías no se asumen naturalmente y siguen siendo motivo de vergüenza.

P. ¿Cuáles son los desafíos de la USMS?

R. La sordera es la discapacidad invisible, muy poco comprendida por la sociedad. Cuando un sordo tiene un problema de salud, se encuentra con una carrera de obstáculos. En salud mental se complica más. ¿Cómo expresar la tristeza, la ansiedad o la desesperación? El reto es poder ofrecerles un lugar donde se les entienda y para ello contamos con una psicóloga y una trabajadora social signantes. Son diagnósticos complejos porque el lenguaje de signos no es tan rico como el oral a la hora de expresar los sentimientos, por lo que la primera entrevista puede durar hasta dos horas.

P. ¿Cuál es el diagnóstico más frecuente?

R. El diagnóstico adaptativo, es decir, la mala adaptación del sordo al mundo oyente, que genera una reacción emocional de tristeza o ansiedad. No son tan frecuentes los cuadros depresivos. Atendemos en torno a 70-100 personas nuevas cada año y su pronóstico generalmente no es peor que el de las personas oyentes.

P. Cambiando de tema, ¿en qué consiste la Clínica de Trastornos de la Conducta Alimentaria?

R. Damos cobertura a pacientes mayores de 18 años y de evolución crónica. Los trastornos de la conducta alimentaria no han aumentado, pero se han dado dos fenómenos. Uno, la cronicidad, y otro la migración diagnóstica (pasan de la anorexia a la bulimia o al trastorno por atracón). Son pacientes con mucha comorbilidad, especialmente porque el 30 por ciento tienen problemas con el consumo de alguna droga, y es que muchas de estas patologías están relacionadas, ya que son personas que no controlan el impulso.

P. ¿Qué procesos se siguen?

R. Lo primero es una evaluación en función de la cual se decide un plan personalizado. Si son pacientes purgativas las incluimos en la clínica de potasio para hacer un seguimiento más médico. Y luego está la psicoterapia individual y la terapia de grupo. Además tenemos también grupos de educación sanitaria, habilidades sociales y esquema corporal. Contamos con un psiquiatra, un psicólogo, dos terapeutas ocupacionales, una enfermera y una auxiliar de clínica. Desde su apertura en 2008 se han atendido 492 pacientes, la mayoría sigue en tratamiento. Aún sabemos poco acerca de lo que ocurre en el cerebro de estas pacientes y porqué es tan difícil reestructurar cognitivamente la forma de pensar que tienen respecto a su cuerpo.

Pregunta. ¿En qué consiste el programa Atiende?

Respuesta. La violencia de género es un problema sanitario. Cuando hay agresión la víctima donde primero acude es al médico a tratar las lesiones. Estas personas tienen una vida terrible y desde el punto de vista de la salud mental, las consecuencias son devastadoras. Este sufrimiento psíquico es lo que hace importante la intervención precoz. A la unidad, que está al cargo del servicio de la dirección general de la mujer de la Comunidad de Madrid, vienen los casos más graves. Hacemos un abordaje multidisciplinar con un psiquiatra, psicólogo y un trabajador social.

P ¿Cuáles son las patologías más frecuentes?

Respuesta. La mayor parte son estrés postraumático, que exige una intervención psicoterapéutica. Además, también hacemos evaluaciones psiquiátrico legales para los juicios.

P. ¿Cuál es el papel del profesional sanitario en la atención de la violencia de género?

R. Es una cuestión sanitaria sin duda. Sin embargo, uno de los problemas con los que nos encontramos los profesionales sanitarios a la hora de realizar esta atención, es convencer a las mujeres de que denuncien. Cuando tocan el sistema sanitario hay tesituras muy complicadas de resolver.

“Tenemos un gran problema en el trastorno mental grave porque pierde apoyo económico”

“Sabemos poco de lo que ocurre en el cerebro de las personas con trastornos de la alimentación”