Almudena Fernández Madrid | viernes, 04 de septiembre de 2015 h |

El supervisor de Recursos Humanos, Gestión y Desarrollo de Profesionales de Enfermería del Hospital Universitario Infanta Leonor, Julián Carretero, acaba de ser nombrado presidente de la Comisión Nacional de Enfermería de Salud Mental, un cargo desde el que su primer y principal reto será crear la categoría de esta especialidad en cada comunidad autónoma y, posteriormente, catalogar todos los puestos de trabajo en los que son necesarias enfermeras especialistas en salud mental, algo que todavía no se ha llevado a cabo, solo está en algunas comunidades autónomas, por lo que el objetivo será que sea igual en todas las regiones.

Y es que, en función de la comunidad, las diferencias son significativas, pues las hay que tienen creada la categoría de enfermera especialista en salud mental, también se exige ser especialista para poder trabajar en ciertos puestos, mientras que en otras, ni hay categoría, ni hay catálogo de puestos de trabajo para los que se exija la especialidad.

Y es que actualmente están aprobadas — por el RD de 2005— siete especialidades de enfermería: salud mental, salud laboral, médico-quirúrgica —la única que está todavía sin desarrollar—, pediátrica, familiar y comunitaria y geriátrica.

En este sentido, Carretero explicó que en otros países europeos, el desarrollo de las especialidades enfermeras lleva más tiempo desarrollándose y se encuentra ya correctamente implantado, cosa que no sucede en España a pesar de que el catálogo actual data del año 1978.

Por otro lado, para el presidente de la Comisión Nacional de Enfermería de Salud Mental el beneficio de la especialidad para el paciente es claro. “Hay estudios que demuestran que las enfermeras especialistas aportan un ‘plus’ en la administración de cuidados, no solo a las personas enfermas, sino también en promoción y prevención de la salud”, recalcó para añadir que estos profesionales se forman dos años en un área de conocimiento específico y eso permite que la visión, las competencias y los conocimientos sean mucho más elevados en estos campos que los de las enfermeras generalistas.

Por otro lado, en relación con el Real Decreto que regula la troncalidad de la formación sanitaria, Carretero opinó que el hecho de que se hayan creado unidades de origen multiprofesional y que, por tanto, una parte de la formación de las enfermeras de todas las especialidades sea común a otros profesionales, es decir, troncal —por ejemplo en el caso de enfermería de salud mental, con psiquiatras y psicólogos—, aporta una visión común que le parece enriquecedora, ya que permite conocer a los otros sanitarios con los que se trabaja de manera coordinada y ayuda a que cada uno de ellos tenga claro cuáles son sus competencias y hasta dónde llega cada uno de los demás.

Asimismo, incidió en la necesidad de que las siete especialidades estén desarrolladas e implantadas a nivel nacional —algo que, por ahora, solo sucede con la de matrona— para tener creada la categoría y un catálogo de puestos de trabajo que permita definir el número exacto de plazas que deberían convocarse anualmente en las pruebas de Enfermero Interno Residente (EIR) a nivel estatal, un dato hasta ahora difícil de conseguir.

En cuanto a los profesionales que han obtenido una plaza de formación una vez realizado este examen, concluyó que “todas las enfermeras que se forman a día de hoy en las distintas especialidades de enfermería, tienen un hueco dentro del SNS y, si hay paro no tiene nada que ver con la especialidad”.