Formación/ El borrador remitido a las consejerías sorprende al situar de nuevo en troncos a Dermatología, Ginecología y Otorrinolaringología

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El ministerio obvia las recomendaciones del Cnecs y recupera la distribución por troncos que causó el rechazo de una decena de especialidades

Comisiones nacionales y sociedades científicas tratan ahora de convencer a los consejeros para se hagan eco de sus peticiones ante Sanidad

| 2011-02-18T16:34:00+01:00 h |

E.M.C.

Madrid

Los consejeros de Sanidad tienen ya sobre la mesa el borrador del proyecto del real decreto de troncalidad enviado por el ministerio a finales de enero, tal y como avanzó la semana pasada la ministra de Sanidad, Leire Pajín, durante un desayuno organizado por la agencia Europa Press. El gobierno les urge ahora a remitir cuanto antes su opinión y sugerencias de mejora, para iniciar el trámite de audiencia formal del texto a la mayor brevedad posible.

El documento, al que ha tenido acceso GM, no sólo constata el retraso de un año en la entrada en vigor de las nuevas convocatorias de formación de especialistas, que estarán en marcha en 2012. También supone un franco retroceso en el frágil consenso alcanzado a mediados de 2010 en el seno del Grupo de Troncalidad que, respetando las sugerencias del Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud (Cnecs), determinaba la posibilidad de dejar fuera de los cuatro troncos previstos, que se convertirían en cinco en un documento posterior, a un total de siete especialidades.

El nuevo texto solo libra del tronco a cuatro especialidades, Anatomía Patológica, Pediatría, Psiquiatría y Oftalmología, y sitúa de nuevo en el quirúrgico a Ginecología y Obstetricia y Otorrinolaringología, y en el médico a Dermatología, sin tener en cuenta la valoración del Cnecs.

El borrador retoma así las recomendaciones que hace un año recogía el Grupo de Troncalidad del ministerio (ver GM nª322). La distribución por troncos encendió la mecha de una auténtica batalla campal protagonizada por más de una decena de comisiones nacionales que argumentaban las razones por las cuales sus especialidades debían quedar al margen del periodo de formación troncal.

La consulta al Cnecs, que tras escuchar los argumentos de las comisiones disidentes, aconsejó al grupo de trabajo la creación de un tronco propio para estas tres especialidades, se materializó en otro borrador que ha sido retocado nuevamente por el ministerio, para sorpresa de todos.

El presidente de la Federación Española de Sociedades Científicas, Facme, también presidente de la Comisión Nacional de Ginecología y Obstetricia, José Manuel Bajo Arenas, no oculta su estupor. “Se desoye la recomendación de las comisiones nacionales y del consejo nacional de especialidades. Sin un consenso más amplio no podemos avanzar”, advierte Bajo Arenas, que destaca que el documento está lleno de imprecisiones. Una idea cercana a la expresada en estos días ante los medios por el presidente del Cnecs, Alfonso Moreno, que reitera su postura y matiza que el nuevo texto resulta incompleto.

La baza se juega ahora a escala autonómica, de ahí que el presidente de la Comisión Nacional de Ginecología haya remitido a las consejerías de Sanidad un documento que recoge los argumentos que lograron convencer al Cnecs. La misma estrategia que seguirán los especialistas de Otorrinolaringología. El presidente de su comisión nacional, Carlos Suárez, asegura que las sociedades científicas regionales también reiterarán su postura ante las autonomías.

“Aunque salga adelante, será una victoria pírrica”, destaca Suárez. “Ninguna unidad docente querrá acreditarse para impartir una formación incompleta”, asegura. Y es que si finalmente se aprueba, las comisiones nacionales de estas tres especialidades se verían obligadas a dimitir y los tutores de las unidades docentes dejarían de evaluar y formar, como ya han advertido.

La profunda indignación contrasta con el discurso político de Leire Pajín, que subrayaba el diseño de la troncalidad como un “proyecto de modernización” y sustentaba el texto remitido a los consejeros en el fruto de una labor conjunta con las organizaciones profesionales y las comunidades autónomas” con las que se ha trabajado durante años para conseguir un “consenso básico” . Un acuerdo tan sutil que, a juzgar por el revuelo y la expectación despertada, resulta más que insuficiente para una reforma de este calado.