Cardiología/ Congreso de la Asociación Europea de Ritmo Cardiaco

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La Paz es pionero en una tecnología que estabiliza la posición intracardiaca del catéter
| 2011-07-01T19:07:00+02:00 h |

C. Ossorio

Barcelona

La tecnología electromagnética está permitiendo avances en el tratamiento de las arritmias, en términos de precisión y seguridad. En el marco del Congreso de la Asociación Europea de Ritmo Cardiaco (EHRA), expertos del Hospital Universitario La Paz de Madrid retransmitieron una operación de taquicardia auricular con el denominado Catheter Guidance Control and Imaging (CGCI), de Magnetecs.

Según José Luis Merino, responsable de la Unidad de Electrofisiología Cardiaca Robotizada del citado centro, se trata de un sistema basado en electroimanes que están situados alrededor del cuerpo del paciente. Sólo producen campo magnético cuando circula corriente eléctrica a través de ellos, por lo que cuando están apagados no hay necesidad de protección y se abaratan las instalaciones. En cuanto a las ventajas para el paciente y para los profesionales, Merino destaca la posibilidad de cambiar la dirección del campo magnético de forma muy rápida —mientras otros sistemas requieren un tiempo sustancial— interactuando con el catéter y llegando a zonas que eran impensables con el uso de un catéter convencional, como venas pulmonares y ciertas arterias. Además, explica que “no basta con llegar” a un punto con el catéter, sino que hay que dejarlo de forma estable, para cauterizar el punto que genera la arritmia.

“La estabilidad es clave, porque con los movimientos del corazón el catéter oscila y quema varios puntos. Se daña más parte de la necesaria, y la zona que interesa no se termina de atacar de forma eficiente. Con esto demostramos que mantenemos el catéter en un rango inferior a dos milímetros del punto de interés”, añade.

De momento, este centro, que es pionero a nivel mundial en el uso de esta tecnología, ha realizado la fase de precisión y seguridad, y en octubre comenzarán con la fase de tratamiento, en la que esperan reproducir los datos de la fase experimental con animales —donde se ha visto que las cauterizaciones son circunscritas y cubren todo el espesor de la pared de la aurícula— y la fase inicial de precisión.

Por otro lado, Merino hace alusión a la comodidad que supone para el cirujano operar desde el puesto de control, alejado de la mesa del paciente y liberado de los rayos X.

Desde su implantación en octubre de 2010, esta tecnología se ha utilizado en 37 pacientes con arritmias cardiacas, aunque se prevé ampliar su uso en otras intervenciones cardiológicas, y en campos como la gastroenterología, la neurología o la ginecología.