AHORRO/ El médico aplicará exenciones en indicaciones concretas para seis grupos

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E.M.C. Madrid | viernes, 31 de agosto de 2012 h |

Semfyc reclama ampliar las excepciones previstas, principalmente en áreas como la de digestivo

Semergen aboga por aplicar las exenciones en función del nivel de renta del paciente

Médicos y farmacéuticos han pedido al Ministerio de Sanidad que se amplíen el número de excepciones que permiten que se sigan financiando en situaciones especiales 97 de los 417 fármacos excluidos del Nomenclátor del Sistema Nacional de Salud (SNS).

Aunque el proyecto de resolución de finales de junio contemplaba la desfinanciación de 426 medicamentos de 30 grupos terapéuticos (ver GM, nº 429), fundamentalmente para síntomas menores, así como su entrada en vigor en agosto, la resolución final, publicada en el Boletín Oficial del Estado el pasado 17 de agosto, rebaja discretamente la cifra a 417 medicamentos, con un ahorro estimado de más de 450 millones de euros, y retrasa su inicio al 1 de septiembre.

La resolución, que desarrolla una de las herramientas incluidas en el RDL 16/2012 de medidas urgentes para la sostenibilidad del SNS, ha recogido parte de las peticiones de los profesionales sanitarios, que desde el anuncio realizado por la ministra, pidieron mantener su financiación en los casos en los que juegan un papel importante en el tratamiento de determinadas patologías crónicas, de ahí que Sanidad reflejara excepciones en seis grupos.

Los formadores de volumen se mantendrán para pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, colon irritable y diverticulosis, así como los laxantes osmóticos en casos de encefalopatía portosistémica y paraplejia.

En la misma línea, los antagonistas del receptor opioide periférico y alcaloides del opio y derivados estarán financiados para enfermos oncológicos, en particular, los del segundo grupo en aquellos pacientes que sufran tos persistente.

Asimismo, otros vasodilatadores periféricos seguirán siendo costeados por el SNS en casos de claudicación intermitente, de igual manera que algunos productos oftalmológicos gozarán de financiación pública para afectados por el síndrome de Sjögren.

Autovisados en Madrid

Según el director general de Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia, Agustín Rivero, la última decisión sobre su financiación corresponde a los médicos, que valorarán si prescriben estos fármacos en recetas que les eximan o no del pago, puesto que el facultativo, si lo estima oportuno, puede seguir prescribiendo cualquiera de los medicamentos desfinanciados, que abonarán los pacientes.

Por ello, las regiones perfilan las fórmulas que permitirán la aplicación de estas excepciones. En Madrid, por ejemplo, los médicos tendrán que completar un autovisado cuando deseen asignarlas.

Aunque, en términos generales la lista planteada por Sanidad convence a las principales sociedades científicas de atención primaria, José María Molero, miembro del Consejo Asesor de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), insiste en que es necesario ampliar las excepciones previstas. Molero pone como ejemplo que se deberían tener más en cuenta excepciones en antidiarreicos, antiestreñimiento y antiácidos, más allá de la enfermedad inflamatoria intestinal.

La petición está en línea con las demandas de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), que reclama que puedan aplicarse en las rentas más bajas, así como con las de la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria (Sefac), que ha pedido nuevas excepciones entre fármacos desfinanciados que sirven para tratar dolencias en absoluto leves como la fibrosis quística o la EPOC. Sefac también ha solicitado al ministerio que explique con mayor claridad las excepciones permitidas, así como que trabaje en la homogeneización del estatus de los medicamentos, para evitar que fármacos similares coexistan con y sin receta.

Por su parte, la sociedad Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria (Camfic) ha calificado la desfinanciación de fármacos como “maquillaje político” y pone el acento en que no se financien de forma automática los nuevos.