Almudena Fernández Madrid | viernes, 26 de septiembre de 2014 h |

Aunque el sistema siempre se ha orientado “a pagar por ser”, por la estructura, el objetivo sigue siendo hacerlo por resultados, orientando el sistema a los mismos: desde los medicamentos hasta los profesionales. Además, hacerlo de forma interdisciplinar hace que siempre que el esfuerzo sea menor. Así lo aseguró Ana Coplés, directora de Farmacia y Política del Medicamento del Institut Català d’Oncologia (ICO), en el marco de la jornada ‘Registro de pacientes: una herramienta básica para la investigación clínica y la evaluación de resultados en salud’, organizado por el Instituto Roche.

Los registros de pacientes son una herramienta para mejorar los resultados clínicos y, además, el pago en función del efecto real. Sin embargo, quedan todavía algunos retos pendientes. El primero de ellos es el rendimiento de cuentas a la sociedad, ya que la transparencia es una demanda de los ciudadanos a todos los niveles, también en la evaluación de medicamentos. El segundo es la investigación, pues el futuro pasará por la combinación de los ensayos clínicos con datos de la práctica clínica, algo que cambiará la perspectiva regulatoria y el modelo de negocio actual. Asimismo, en la toma de decisiones a partir de medicina basada en la evidencia “hay una serie de incertidumbres” actualmente ya que, al contrario de lo que se piensa, el viaje del medicamento no acaba con la aprobación regulatoria, tal y como aseguró Coplés. Añadió que casi podría decirse que en ese momento empieza una nuevafase que puede aportar “muchísima información” en utilización prevista versus real, en efectividad en poblaciones con comorbilidades en comparación con otras alternativas que pueden no haberse utilizado en el ensayo clínico, en la incertidumbre en la coste-efectividad a través de su utilización en una población real y en su impacto presupuestario. Y finalmente, el último reto es el de la sostenibilidad del sistema, que es básico.

El escenario actual ha de ser tenido también en cuenta a la hora de implementar cambios. Se está pasando de ciudadano pasivo a activo, el paciente quiere saber más y tomar sus decisiones. Los sistemas de información también están presentes y, por tanto, han de ayudar en base a la clínica y a las necesidades, y habrán de coordinar todo esto desde el liderazgo y la estrategia de los centros y las autoridades para que estos sistemas de información no se aíslen.

Respecto al sistema sanitario, hay dos términos que son clave: sostenibilidad y pago por resultados. “Son las palabras que siempre nos llenan la boca y estamos trabajando en ello”, afirmó la portavoz del ICO, para añadir también la importancia de la eficiencia, la seguridad y la continuidad asistencial, mirando a los pacientes como un todo, no los procesos por partes.

Agregó que la oncología se encuentra actualmente ante una oportunidad: la enorme aparición de nuevos fármacos, pero que también es un problema porque pone a la industria farmacéutica en la dificultad de elegir la investigación en la que pone la inversión ante tantas moléculas nuevas.

El jefe del Servicio de Oncología del Hospital Universitario Gregorio Marañón, Miguel Martín, por su parte, agregó que con los registros de pacientes podría resolverse una preocupación de largo recorrido entre los médicos: tener información sobre las terapias “en la vida real”, a diferencia de los ensayos clínicos, cuyos resultados no siempre son extrapolables a la población que padece la enfermedad, tal como sucede ya en países como Holanda, que mide los resultados de los fármacos en condiciones de práctica clínica real y paga a los laboratorios en base a esos mismos resultados en los pacientes que los han recibido. En este sentido, la presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Pilar Garrido, explicó que los resultados de estos ensayos no coinciden con los pacientes mayores o pluripatológicos con los que con gran frecuencia se encuentran los oncólogos. De hecho, aseguró que la SEOM está comprometida con avanzar en esta línea y realizar un registro ya que, en la actualidad, no se sabe si los pacientes tratados en diferentes hospitales y regiones viven lo mismo, tienen la misma tasa de complicaciones o consumen la misma cantidad de recursos.