Rocío Chiva Madrid | viernes, 11 de diciembre de 2015 h |

Ginecóloga de día y atleta cuando se pone el sol, Raquel Martínez compagina su trabajo como médico en el Hospital de Fuenlabrada con la competición en triatlones desde hace casi dos años. “Pensaba que iba a probar y a pasar a otra cosa, pero sospecho que voy a seguir”, asegura esta profesional, que corre desde que tiene uso de razón y que afirma que, a pesar de su afición, no sigue ningún deporte y no sabría decir cuál es su atleta preferido. Eso sí, lo que tiene claro es que, con el mono puesto, se siente más ella misma que nunca.

Pregunta. ¿Qué prefieres: nadar, correr o montar en bicicleta?

Respuesta. Para el entrenamiento, lo que más me gusta es nadar, pero me siento más cómoda corriendo en competición. Nadar me da un poco de claustrofobia cuando hay mucha gente y en la bici, si hay dificultades técnicas, también puedes pasarlo regular.

P. ¿Eres deportista de siempre o una nueva runner?

R. No, no (risas), yo corro de toda la vida. Esto del running lo hago desde niña y, de hecho, tengo amigos que me recuerdan que, de pequeña, iba a todos lados corriendo. Siempre me ha gustado mucho el tema de correr y hacía atletismo, pero nunca he estado ni federada ni he competido a ningún nivel. Solo compito a nivel popular.

P. Dicen que la medicina es vocacional. ¿El triatlón también?

R. Lo de correr lo hago porque descubrí que es una manera de regular mi estado y que además es gratis, rápido y muy efectivo. Y si encima empiezas a participar en competiciones y ves que te vas superando un poquito cada día, pues también es muy gratificante. En cuanto a la medicina, elegí la carrera a los 18 años y creo que la vocación la descubrí cuando empecé a trabajar y a relacionarme con los pacientes. No siento como vocacional ninguna de las dos cosas, ha sido algo un poco más con el tiempo.

P. ¿Qué es más duro, el entrenamiento para triatlón o para ser médico?

R. Se me hizo más dura la carrera. Lo de entrenar para el trialtlón lo hago con mucho gusto, pero hubo momentos de la carrera en que no seguía por gusto, sino porque era lo que tenía que hacer.

P. En ginecología, ¿son también importantes los tiempos?

R. Son más importantes que en el deporte. En triatlón, los tiempos me importan poco porque lo quiero es cumplir objetivos, pero en ginecología son muy importantes, a veces vitales.

P. En el deporte, te importa más el recorrido que la meta. ¿También es así en el ejercicio de tu profesión?

R. En mi desarrollo profesional, me importa mucho el camino pero, en el día a día del trato con el paciente, el resultado es importantísimo.

P. ¿Dónde se sufre más?

R. Las guardias en ginecología son muy duras tanto física como piscológicamente. Físicamente, puedes tener tus momentos de tensión en el deporte, pero no sufro porque simplemente hago lo que estoy haciendo y no tengo que resolver nada, no tengo que tomar ninguna decisión. Sufro más en el trabajo.

P. ¿Has utilizado características del deporte en tu vida profesional?

R. Sí. Una cosa muy bonita del deporte es que a veces crees que has llegado al límite, pero no es así. Y esto es un recurso muy bueno y un aprendizaje que luego puedes aplicar a otras cosas.

P. ¿A quien retarías a un triatlón?

R. A las mujeres. Aunque ahora se promueven cada vez más carreras y es algo cada vez más popular entre las chicas, todavía hay muy pocas.

P. ¿Está la sanidad española en condiciones de competir y ganar?

R. Sí. A pesar de todo lo externo, en lo que no me meto, la sanidad española y la madrileña son de muy alta calidad. Y la de Fuenlabrada más (risas).

¿Cuál es tu libro favorito? Cien años de Soledad.

¿Y tu película preferida? La Gran Belleza.

¿Qué música escuchas? Uf me gustan muchos tipos de música; por ejemplo, The Cranberries o Coldplay. Es difícil, es que oigo de todo.

¿Qué es más duro, el triatlón o el día a día en consulta? Me gusta mucho el trato con los pacientes (risas), así que creo que el triatlón es más duro.