Esther Martín del Campo Madrid | viernes, 10 de octubre de 2014 h |

A principios de año la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental espera completar los trámites para cambiar su nombre por el de Confederación de Salud Mental de España.

Pregunta. Equidad y estigma,¿qué peso tienen para vosotros?

Respuesta. El estigma impide a las personas que desarrollen un proyecto de vida acomodado a sus necesidades. Es un prejuicio que hace que muchas personas no puedan ni manifestarse ni ponerse delante de los demás y decir que tienen un problema de salud mental, porque no va a tener su trabajo o no va a estar bien considerado. En círculos pequeños hay una buena aceptación, pero si el espacio es más amplio, hay más dificultades.

Respecto a la equidad, hay una gran falta en el Sistema Nacional de Salud. No estamos igual de tratados en unas comunidades autónomas o en otras, ni en una ciudad o en un pueblo. Los servicios básicos que son los que están más cerca, ya sea el médico de cabecera o la unidad de salud mental del centro de salud, son incompletos, no llegan con la suficiente garantía para atender todas las necesidades.

P. La persona con enfermedad mental, ¿está discriminada dentro del propio sistema sanitario?

R. No. Las leyes están muy bien hechas y las estrategias marcan cómo debe tratarse. El problema es la práctica. Cada comunidad plantea sus planes a su manera y siempre vemos lo mismo: No hay suficiente presupuesto para aportar el recurso adecuado y tratar a la persona con trastorno mental grave.

P. ¿Cuál es el papel de las asociaciones?

R. La labor debe ser reivindicativa, pidiendo recursos y dispositivos que necesitamos, y establecer un camino de formación e información a las familias para que se vean acompañadas y puedan tener más herramientas para tratar a la persona que tiene un trastorno mental dentro de su familia. En España el 88 por ciento de las personas que tienen trastornos mentales viven y conviven con su familia. Le sigue Irlanda, con un 60 por ciento, y Alemania y Francia, con el 37 y 32 por ciento. No estamos disconformes con apoyar a las personas que tienen un trastorno mental. Queremos que, además, haya dispositivos para realizar labores de rehabilitación y recuperación a quienes tienen este trastorno.

P. También hablan de la necesidad de mejorar la información…

R. Es una enfermedad invisible. No es habitual hablar de ellas, en parte por el estigma. No se visibiliza, no se comprende el tema y aparecen prejuicios e ideas erróneas. Pretendemos colocar la salud mental donde corresponde. Para ello necesitamos información también en algunas organizaciones científicas, funcionarios, departamentos de bienestar social, etc. Informar al conjunto de personas que cada vez tienen más que ver con problemas de salud mental, incluyendo el empleo.

P. El 10 de octubre se celebra el día Mundial de la Salud Mental, ¿qué tienen que decir?

R. Es una celebración, sin perder de vista que se puede mejorar. Hemos llegado a una altura medianamente aceptable, pero siguen faltando recursos y dispositivos para atender a estas personas. El lunes pasado se celebró una jornada en el Ministerio de Sanidad en la que se analizaron problemas e inquietudes de las personas con enfermedad mental. El lema de este año, “Abriendo mentes. Cerrando estigmas” fue el más votado por internet entre cinco propuestas. La idea es abrir mentes, informar, sensibilizar y comprender que existe un problema de salud mental que afecta a una de cada cinco personas. Por otro lado, tratar de eliminar lo que favorece que no se recuperen, los estigmas y prejuicios que llevan a la discriminación.