Almudena Fernández Madrid | viernes, 04 de septiembre de 2015 h |

Históricamente, el tiempo dedicado desde atención primaria a formación en dermatología ha sido insuficiente, tanto durante la residencia de los médicos como de manera posterior, por ello, junto con otro tipo de patologías como las oftalmológicas o las otorrinolaringológicas, los pacientes son derivados al segundo nivel con “cierta facilidad”, algo que solo es solucionable si se incrementan los conocimientos de los facultativos en este ámbito. Así lo explicó a GM Rafael Sánchez Camacho, responsable del Grupo de Dermatología de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y uno de los coordinadores científicos de las II Jornadas en Dermatología para médicos de Atención Primaria —que se celebran los días 25 y 26 de septiembre en Madrid—.

Y es que el objetivo a alcanzar es que estos médicos sean capaces de resolver cada vez más patologías dermatológicas, un ámbito complicado en lo que al diagnóstico se refiere, porque se basa fundamentalmente en la clínica y, por tanto, “hay que conocer muy bien esa clínica y las diferencias entre unas patologías y otras” para poder diagnosticarlas pues, después, el profesional de AP sí podrá intervenir y resolver los problemas, continuó Sánchez Camacho.

Además, incidió en que es esencial también, además de ser capaces de resolver muchas de las patologías, el saber en qué casos es necesario derivar el paciente al dermatólogo, algo en lo que se hará especial hincapié en las jornadas.

Patologías más importantes

Para el responsable del Grupo de Dermatología de la SEMG, es difícil señalar cuáles son las patologías dermatológicas más importantes, pues dependerán tanto de su gravedad como de la prevalencia de las mismas.

Al centrarse en la gravedad del problema, lo más importante serían los cánceres de piel y, dentro de ellos, el melanoma, aunque no sea lo más prevalente en la consulta. En cuanto al número e intensidad, son cada vez más significativas las patología que tienen que ver con el envejecimiento de la piel, pues en consulta se observan muchas tumoraciones benignas y precancerosas, o incluso el simple deterioro de la piel sin que llegue a ser una patología en sí puede ser motivo de preocupación del paciente. Todo ello sin olvidar las enfermedades clásicas de la piel, como son la psoriasis, la dermatitis seborreica, el acné, etcétera, pues suponen “las grandes patologías por número de presentación, a unas edades o a otras”, recalcó.

En definitiva, se trata de seguir formándose de manera progresiva, aportando cada uno su grano de arena para que los facultativos del primer nivel asistencial resuelvan un número cada vez más alto de problemas cutáneos.