Juan Pablo Ramírez Madrid | viernes, 28 de noviembre de 2014 h |

Existe un consenso generalizado entre el ministerio de Sanidad y las sociedades científicas de que el intercambio de un medicamento biológico por un biosimilar sólo puede producirse dentro de la relación médico-paciente. Sin embargo, aún existen amenazas a la libertad de prescripción. “Con una central de compras es difícil que un médico pueda prescribir un medicamento si no es el que ha sido elegido”, explicó la presidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Pilar Garrido, durante la celebración del primer encuentro Europabio y Asebio sobre ‘Innovación y terapias biológicas’.

Con estas palabras Garrido mostraba su preocupación por el anuncio que acababa de realizar el director general de Farmacia del ministerio de Sanidad, Agustín Rivero. Los medicamentos originales y sus biosimilares competirán en igualdad de condiciones en los concursos públicos. Así ha ocurrido con las eritropoyetinas (EPO). “Original y biosimilares irán en el mismo lote”, destacó Rivero.

En un contexto de contención del gasto farmacéutico, el ministerio de Sanidad es consciente de que los fármacos biológicos similares pueden generar ahorros de entre el 20 y el 30 por ciento al sistema sanitario español. El documento que presentó la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) durante el acto cifra esta reducción de costes en 1.500 millones de euros hasta 2020. Ante la necesidad de alcanzar nuevos ahorros, habrá “una línea muy parecida a la que empezó con los genéricos hace unos años”, advertía Rivero. El ministerio ultima en estos momentos el Real Decreto de Precios y Financiación, que incluiría un apartado sobre medicamentos biológicos, a pesar de las voces contrarias procedentes de la industria que entienden que las reglas de mercado deben ser diferentes a las de los fármacos de síntesis química.

En este contexto Garrido reclamó “reglas transparentes, homogéneas y vinculantes” que garanticen que el médico puede llevar a cabo su labor prescriptora sin ningún tipo de cortapisa.

Trazabilidad y farmacovigilancia

Pero estas reglas que solicita Garrido se dirigen también a la trazabilidad de los medicamentos y a la farmacovigilancia. En este sentido también existe un consenso entre ministerio, sociedades científicas y la industria farmacéutica. “Resulta necesario que la prescripción se realice por marca comercial y número de lote para garantizar una buena trazabilidad”, destacó Federico Díaz, director de la Unidad de Investigación de la Sociedad Española de Reumatología (SER). Esta misma visión no obstante se ha visto rota por algunas comunidades autónomas, donde “la prescripción de biológicos aún se realiza por principio activo”, señaló Alejandro Toledo, presidente de la Alianza General de Pacientes (AGP).

Al igual que la SEOM, pendiente de la entrada en el mercado de un importante número de anticuerpos monoclonales biosimilares, la SER se ha mostrado especialmente activa. Recientemente la sociedad ha publicado un posicionamiento en el que insiste en que “los fármacos biosimilares no son genéricos de sus fármacos de referencia por lo que no son sustituibles”.

La farmacovigilancia es otra de as principales preocupaciones de las sociedades científicas. Garrido señaló la necesidad de implementar “herramientas mejores” con el objetivo de “coleccionar la información necesaria”. No comparte esta visión el presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), José Luis Poveda, quien subrayó que este debate ya se encuentra superado: “Llevamos siete años tratando con estos medicamentos y los requisitos establecidos siempre han funcionado”.

Pero más allá de estos riesgos sobre los que advierten las sociedades científicas, la AGP planteó la necesidad de establecer un nuevo modelo de financiación para facilitar la entrada al mercado de los productos innovadores. “¿De qué sirve que el Ministerio de Sanidad apruebe un fármaco si luego las comunidades autónomas no tienen recursos para financiarlo?”, cuestionó Alejandro Toledo, quien lamentó las diferencias territoriales en el acceso a los fármacos, situación que ha generado un problema de equidad, “un mal que acecha al Sistema Nacional de Salud”.