rocío chiva Madrid | viernes, 05 de diciembre de 2014 h |

Los Premios Rey Jaime I han reconocido en esta edición la labor en ‘Investigación Médica’ de Lina Badimón, directora del Centro de Investigación Cardiovascular, fundamentalmente por sus estudios en aterotrombosis. Más de 400 artículos publicados en revistas científicas y capítulos de libros que han sido referenciados posteriormente más de 13.000 veces en la literatura científica avalan el trabajo de esta investigadora que, lejos de acomodarse, ya está inmersa en nuevas líneas de investigación.

Pregunta. ¿En qué ha contribuido usted a la investigación médica?

Respuesta. He contribuido al avance de distintas áreas dentro de la medicina cardiovascular: en áreas concretas de la patogenia de la arterioesclerosis, en los mecanismos de formación de trombos y en su combinación en un fenómeno que se ha acuñado como aterotrombosis. Este ha sido durante años mi trabajo en Estados Unidos, el cual complementé a mi regreso a España con estudios de biología vascular, aplicando nuevas tecnologías genómicas, para poder realizar un análisis de biología de sistemas y entender lo que significa la enfermedad.

P. ¿Cómo ha cambiado esta patología desde que empezaste a investigar?

R. Cuando empecé a trabajar en este campo, se desconocían muchos aspectos farmacológicos. De hecho, mi trabajo en estos primeros años en Estados Unidos ayudó a entender por qué dosis bajas de aspirina, tratamiento estándar para los pacientes que tienen un infarto, eran más beneficiosas que dosis altas. También trabajamos mucho en la identificación de los efectos de las estatinas que, además del control de los niveles de lípidos en sangre, ahora estamos viendo que podrían ejercer también funciones adicionales en la fase aguda del infarto agudo de miocardio. Asimismo, nuestros trabajos contribuyeron a entender cuáles son los efectores iniciales del proceso trombótico, lo cual abrió campo para poder investigar nuevos fármacos como la fibrina. Esto es una pincelada de más de 20 años de investigación. los estudios que destacan aspectos puntuales van contribuyendo a formar todo el conocimiento vigente en un momento determinado; vas avanzando poquito a poco hasta ir perfilando por donde puede introducirse una modificación que pueda tener un impacto clínico.

P. Actualmente, ¿en qué líneas de investigación se encuentra inmersa?

R. En este momentos, estamos investigando en la posibilidad de nuevos fármacos capaces de reducir la lesión por revascularización de una arteria obstruida. También estamos estudiando los mecanismos por los cuales distintos genes se transcriben de forma coordinada en presencia de un trombo que tapona una arteria coronaria y cómo se produce la transición entre eventos agudos y la instauración de la insuficiencia cardiaca. Otra línea importante de estudio es la de identificación de aquellas placas más susceptibles a romperse y, por tanto, a producir eventos agudos.

P. Se han producido grandes avances en estos años. ¿Con cuál se queda?

R. La cardiología ha sufrido un gran avance en los últimos años con intervenciones para modificar la evolución de la enfermedad tanto a nivel valvular (TAVI) como coronario (stent) como farmacológico (en los últimos cinco años, han aparecido nuevos antiplaquetares como clopidogrel o prasugrel y nuevos anticoagulantes orales como dabigatran, rivaroxaban, apixaban y edoxaban). A nivel de lípidos, tenemos todavía las estatinas y ahora, además, el ensayo clinico Improve-it, presentado en el AHA, ha demostrado que ezetimiba, un inhibidor de la absorción del colesterol, también es efectivo en a reducción de eventos cardiovasculares. Estamos en un momento efervescente.

P. Hace un año se generó un intenso debate con la publicación de las guías americanas de dislipemia. ¿Qué opina?

R. Las guías americanas se centraban en bajar los lípidos al máximo y recomendaba dosis altas de estatinas para lograr llegar a los niveles de LDL más bajos posibles, algo que no se está consiguiendo. A pesar de todos los programas de educación, hay un gran número de pacientes que no están en objetivo terapéutico. Evidentemente, las europeas consideraron que era mucho mejor no usar esta estrategia, si bien el objetivo es el mismo: reducir los niveles de colesterol, añadiendo nuevos fármacos si es necesario. Creo que ambas opciones son lo mismo realmente: intentar bajar al máximo los niveles de LDL de acuerdo a los consensos para los distintos tipos de pacientes. Ahora, el Improve-it demuestra que quizás hay algunos pacientes que se van a beneficiar de incorporar ezetimiba a las estatinas. En realidad no hay grandes diferencias, se trata simplemente del abordaje que se adopta en unas guías y en otras.

P. ¿El futuro está en la regeneración cardiaca con células madre?

R. Creo que es una opción de futuro. Nosotros estamos ahora intentando identificar cuáles son las mejores células para iniciar esta terapia. Está claro que todavía no es una estrategia de uso clínico, ya que aún hay muchas dudas como qué tipo de células utilizar, cuántas, el modo de administración. Hay muchas preguntas, pero yo creo que sí es una estrategia de futuro. Cuando conozcamos mejor las células, podrán ser utilizadas en casos en los que las estrategias farmacológicas no den resultado.

P. ¿Qué opina de serelaxina?

R. La apuesta por nuevos fármacos en pacientes con IC ha sido un continuo y los resultados presentados en el ESC fueron espectaculares, pero la búsqueda continúa. Además de serelaxina, también es importante la investigación en los inhibidores de PCSK9, fármacos que van a bajar todavía más el LDL, hasta llegar a niveles a los que nunca se había podido llegar con las estatinas, reduciendo hasta un 50 por ciento el punto partida, algo que no han conseguido otros hipolipemiantes. Además, son anticuerpos y, por tanto, no producen inmunogenicidad. Están en fase de desarrollo, pero parece que son seguros y posiblemente se utilizarán clínicamente en breve. Actualmente, hay varios inhibidores de PCSK9 que se están desarrollando simultáneamente. Se han iniciado otras estrategias que buscaban también el bloqueo de la cadena metabólica de formación de las angioproteínas de baja densidad, pero estos son los que más posibilidades tienen de llegar a la clínica en breve.

Mi trabajo ayudó a entender por qué es mejor una dosis baja que alta de aspirina en infarto”

Los estudios que destacan aspectos puntuales van formando todo el conocimiento vigente”

Hay aún muchas dudas, pero la regeneración cardiaca con células madre es una opción de futuro”

No hay grandes diferencias entre las guías europeas y americanas, es solo su abordaje”