José A. Rodríguez Barcelona | viernes, 11 de marzo de 2016 h |

La publicación el año pasado de datos de diversos estudios sobre los inhibidores de la proproteína convertasa subtilisina/kexina tipo 9 (PCSK9) ha supuesto una revolución en el campo de la prevención de las enfermedades cardiovasculares (ECV). Estos fármacos, ya autorizados en la Unión Europea, son evolocumab (comercializado como Repatha por Amgen), y alirocumab (Praluent, de Sanofi y Regeneron Pharmaceuticals), y reducen el colesterol LDL más de un 50 por ciento adicional al descenso logrado con las estatinas.

Uno de los temas más destacados de la 21ª Reunión de la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) es que ahora es clave identificar a los pacientes que más se pueden beneficiar de estos fármacos. Como señaló Carlos Guijarro, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, los dos grupos de pacientes más indicados para recibir estos medicamentos son “aquellos con enfermedad cardiovascular estable, sobre todo cardiopatía isquémica y, en particular, síndrome coronario agudo, con niveles lipídicos muy elevados que no se controlan con estatinas o inhibidores de la absorción”. Y también los pacientes “con hipercolesterolemia familiar fundamentalmente heterocigota (HFHe) con niveles de colesterol por encima de 200 que no se pueden controlar con los tratamientos convencionales”, dijo Guijarro.

A juicio de este experto, otros pacientes que también son candidatos a estos fármacos son los que tienen muy alto riesgo cardiovascular con factores asociados como tabaquismo, hipertensión o HDL bajo. “Y un gran grupo de pacientes, entre el 5 y el 20 por ciento, que son intolerantes a las estatinas o a las dosis elevadas de estos medicamentos”, señaló Guijarro.

Por su parte, José Mostaza, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Carlos III de Madrid, comentó que los inhibidores de PCSK9 “son inyecciones de prescripción hospitalaria que se administran cada quince días”. Aunque, señaló, que es muy probable que en breve “sea posible administrar las inyecciones una vez al mes”. Por otro lado, este experto comentó que “ya se dispone de datos de seguimiento a un año y medio y, por el momento, no se han detectado efectos adversos significativos”.

Durante el congreso también se presentaron nuevos datos del Registro Español de MAPA (Monitorización Ambulatoria de Presión Arterial). Alejandro de la Sierra, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Mutua Terrassa, señaló que los principales resultados son que “entre los fármacos de un mismo grupo de medicamentos contra la hipertensión no hay diferencias en la eficacia de la medida clínica de la presión arterial. Pero sí que hay diferencias en la presión medida por MAPA”. De este modo, comentó, dentro del grupo de antagonistas del calcio, “el amlodipino es el que mejor controla la presión durante 24 horas, y dentro del grupo de betabloqueantes, el bisoprolol es el más indicado”.

Por su parte, Julián Segura, presidente de la SEH-LELHA, señaló que la principal limitación de la medida clínica de la presión es el efecto de bata blanca. “Y también hay pacientes que presentan hipertensión enmascarada en consulta, que solo se detecta empleando MAPA”.

Además, Segura comentó los recientes resultados del antidiabético empagliflozina (Jardiance, de la Alianza Boehringer Ingelheim y Lilly), que puede reducir la mortalidad causada por enfermedad cardiovascular hasta un 38 por ciento y mejorar la supervivencia de estos pacientes reduciendo todo tipo de muerte en un 32 por ciento. “Hasta ahora ningún fármaco para el tratamiento de la diabetes había demostrado poseer efectos cardiovasculares tan beneficiosos”, señaló.