Psiquiatría/ Se tiende a pensar que las manifestaciones derivan de la medicación

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c. ossorio Barcelona | viernes, 24 de febrero de 2012 h |

El 75 por ciento de media de los pacientes esquizofrénicos que no han recibido tratamiento con antipsicóticos presentan al menos un síndrome neurológico primario.

Así se desprende de un estudio realizado en Pamplona con 200 pacientes naïve con perfil psicótico no afectivo de espectro esquizofrénico, que comenzaban tratamiento con olanzapina, risperidona o haloperidol. Como explicó Víctor Peralta, de la Dirección de Salud Mental del Servicio Navarro de Salud, durante la II Reunión Anual de Terapéutica en Psiquiatría, según la Escala de Rogers, el 65 por ciento de los pacientes tenía al menos un signo motor, el 27 por ciento presentaba un síndrome de movimientos anormales y el 12 por ciento un síndrome catatónico.

Por otro lado, un estudio a cuatro semanas con 100 pacientes que iniciaban tratamiento con antipsicóticos demostró que esta terapia, a nivel global, empeoraba el parkinsonismo y la acatisia, y mejoraba la discinesia y la catatonia.

Con estos resultados, Peralta defendió en su ponencia que las manifestaciones neurológicas primarias no se derivan directamente del tratamiento neuroléptico, como se tiende a atribuir, sino que, aunque “seguramente los antipsicóticos interactúan con estas manifestaciones”, muchas ya existían en el paciente.

“Es importante monitorizar las manifestaciones neurológicas antes y después de los tratamientos. Es esencial ante un paciente que no había sido tratado previamente, pero también es fundamental cuando una persona que no ha recibido terapia durante un tiempo sea evaluada antes de volver a tratarla”, subrayó.

A su juicio, estos estudios cuestionan todo lo que se ha denominado efectos neurológicos de la medicación antipsicótica, así como la investigación neurobiológica en pacientes tratados.

Por su parte, Sergi Costafreda, del King’s College de Londres, aseguró que las predicciones basadas en neuroimagen tienen potencial para su traducción clínica en psicosis, tanto para diagnóstico como para pronóstico. Según comentó, la integración de patrones de anormalidades cerebrales es un componente crucial en este método.