A. C. Madrid | viernes, 23 de octubre de 2015 h |

Durante el Congreso de la SEC, se trataron diveross temas, en función del área de conocimiento correspondiente. En relación con la de arritmias y estimulación cardiaca, los expertos se centraron en los desfibriladores subcutáneos (S-ICD) como alternativa a los transvenosos, después de que en septiembre se presentaran las nuevas directrices de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), tal y como explicó el cardiólogo Nicasio Pérez, de la Unidad de Arritmias del Hospital Clínico San Carlos.

Algunos de los temas “más candentes”, según comentó el especialista fueron la muerte súbita, la indicación de desfibriladores y la fibrilacion auricular (FA), con dos protagonistas principales: la anticoagulación, en relación con nuevas evidencias de escalas de riesgo embólico y hemorrágico y la ablación de FA; que es “donde quizás más movimiento científico hay”. Al respecto subrayó que hubo hueco para hablar de la investigación básica y traslacional aunque recordó que es “importante que aumente”

Defibriladores subcutáneos

En cuanto a la recomendación de las nuevas directrices de la ESC sobre la utilización de defibriladores subcutáneos (S-ICD), como alternativa a los transvenosos en pacientes en los que estén indicados los desfibriladores cardioversores implantables (DCI) y cuando no se requiera estimulación cardiaca, Pérez destacó que son una buena opción para quienes por sus características estén en riesgo de sufrir una fibrilación ventricular (FV). “Esto es lo que llamamos prevención primaria y la secundaria sería indicárselos a quienes ya han tenido un evento de FV y tienen el riesgo de sufrir otro”, afirmó.

A la hora de explicar cuáles son las principales similitudes y diferencias entre ambos desfibriladores, el cardiólogo comentó que la principal función de los subcutáneos es que monitorizan “continuamente” el ritmo cardiaco y, si ocurre una FV dan un choque eléctrico. Además, explicó que mientras que “el transvenoso tiene un cable, o varios, que va por las venas hasta el corazón, los otros, como su nombre indica, son enteramente subcutáneos por lo que se evita ese problema”.

Por un lado, los transvenosos se pueden usar como desfibriladores, marcapasos, como terapia de resincronización cardiaca e incluso pueden suprimir algunas taquicardias ventriculares con estimulación en vez de choques y, por otro, los desfibriladores subcutáneos están preparados para revisar continuamente el ritmo cardiaco, respetan el sistema vascular y actúan si se produce una FV, dando un choque”, precisó.

Dado que la principal fuente de problemas de los dispositivos es la rotura de cables, en el caso del subcutáneo no hay problema porque está en una zona más estable, más fija; y los cables son más robustos que los endocavitarios, apuntó el experto, al tiempo que puntualizó que también está el tema de las infecciones. “Si se infecta un desfibrilador tradicional, hay riesgo de endocarditis u otras patologías, mientras que en el otro caso, el riesgo es mínimo”, aseveró.

Finalmente, indicó que lo que han hecho las guías ha sido avalar las indicaciones de los subcutáneos, alegando que son una opción para los pacientes que necesitan prevenir un episodio de muerte súbita y no precisan ciertas funciones de los dispositivos transvenosos, como la estimulación para bradicardias, antitaquicardias o de resincronizacion cardiaca.