E.M.C. Madrid | lunes, 26 de enero de 2015 h |

La definición de una especialidad médica y de enfermería de urgencias y emergencias, que forme específicamente a estos profesionales y delimite el alcance de sus competencias clínicas, es una de las necesidades que recoge un informe sobre la situación de los servicios de Urgencias elaborado por los defensores del pueblo de diez comunidades autónomas, bajo la coordinación de la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril.

Entre cuarenta conclusiones, el documento “Las urgencias hospitalarias en el Sistema Nacional de Salud: Derechos y garantías de los pacientes”, reconoce que las urgencias son una de las áreas asistenciales donde mayor es el riesgo para la seguridad de los pacientes, un riesgo agravado por las situaciones de saturación, que da lugar también a una mayor morbimortalidad.

La falta de espacio físico y de medios humanos son, en palabras de Becerril, dos de las cuestiones más importantes, según ha expresado la defensora del Pueblo durante la presentación del estudio, que ha sido realizado por los responsables de estas instituciones como una actuación de oficio.

En este sentido, el documento subraya que la presencia y suficiencia de profesionales adecuados debería estar garantizada en todas las franjas horarias, un problema que se agrava en determinados horarios (tardes, noches y festivos) y que estos servicios tratan de paliar con un excesivo peso de médicos internos residentes que no están cualificados para realizar determinadas funciones.

Por otra parte, sus autores reconocen trabas en la práctica en el acceso a la atención sanitaria universal en urgencias a quienes carecen de tarjeta sanitaria y proponen, por el contrario, ampliar esta cobertura universal hasta que el problema de salud que haya dado lugar a esta urgencia esté resuelto.