crisis/ Tras la concesión del crédito los centros e institutos tratan de recuperar la normalidad

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juan pablo ramírez Madrid | jueves, 31 de octubre de 2013 h |

La concesión de un crédito de 70 millones de euros ha supuesto un balón de oxígeno para el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Esta cantidad más los 25 millones de euros que ya recibió de la secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación servirán para que el consejo pueda concluir este año sin sobresaltos, un hecho que no tranquiliza a los directivos de los centros de investigación que miran con preocupación hacia 2014.

Nada más ingresar el crédito extraordinario, el CSIC daba la contraorden a sus centros e institutos asociados con el objetivo de que reanudasen las actividades investigadoras. Antes del verano, había recomendado que redujeran la inversión en proyectos al máximo para soportar la falta de liquidez.

Los centros tratan de recuperar la normalidad, pero el subdirector del Instituto de Biología Molecular y Celular del Cáncer de Salamanca (Ibmcc), Atanasio Pandiella, lamenta que se haya perdido un tiempo precioso. Los recortes de personal por la falta de solvencia y la ralentización de la actividad investigadora han generado “una pérdida de competitividad” con respecto a las grandes economías occidentales. “Países como Estados Unidos, China o Alemania no van a parar de investigar”, subraya. El director del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM), Santiago Lamas comparte esta teoría: “Habíamos metido la cabeza, pero España se encuentra otra vez muy a la cola en investigación”.

La directora del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), Carmen Castresana, explica que la situación de la agencia no puede considerarse aún tan grave, aunque advierte: “Acabaremos por perder competitividad”, si se mantienen las condiciones económicas actuales. Los fondos europeos continúan llegando “incluso se han incrementado” en el caso del CNB, un síntoma positivo para Castresana.

El trabajo de determinados centros se ha visto afectado por la situación crítica que ha vivido el CSIC, incapaz en este periodo de redistribuir los fondos entre sus asociados. “Nos encontramos en una situación de recuperación, pero aún no podemos realizar la actividad científica al ritmo que nos gustaría o al que estamos acostumbrados”, destaca Lamas.

Futuro a corto plazo

Antes de que el Ministerio de Economía y Competitividad anunciara la concesión del crédito extraordinario los investigadores llegaron a poner en duda que el consejo pudiera resistir si no se le inyectaban los recursos necesarios. La supervivencia de la agencia estatal no preocupa a Lamas. En la actualidad desde su punto de vista, se encuentra fuera de toda duda, “otra cosa será la capacidad para implementar políticas propias”, afirma el investigador.

Lamas considera que en el CSIC se abre en la actualidad una etapa de consolidación en la que se descarta la apertura de nuevos programas. A final del año pasado, la agencia ya anunció la puesta en marcha de un plan con el objetivo de ahorrar 137 millones de euros en tres años. La estrategia contemplaba diferentes medidas; entre ellas, la no convocatoria de ningún contrato JAE (Junta para la Ampliación de Estudios, para la formación de investigadores y técnicos) durante este periodo. Decisiones de estas características obstaculizan la “contratación de personal bien formado”, un factor más que deriva en pérdida de competitividad. “Es una cuestión crónica”, alega Lamas.

Tras la consecución del crédito, los mensajes desde el CSIC han sido más positivos. Su presidente, Emilio Lora-Tamayo, manifestó que con estos 95 millones el organismo cerraría el ejercicio sin déficit por primera vez desde 2009.

Pese al optimismo de Lora-Tamayo, el subdirector del Ibmcc vaticina un 2014 complicado: “Confío en que no se repita una situación tan grave como la que hemos vivido este año”, tras la reducción de nóminas que ha acometido el consejo en los últimos ejercicios. El coste ha sido demasiado alto. “La viabilidad científica va a verse mermada”, añade.

Castresana también observa con incertidumbre el próximo ejercicio: “De momento hemos cubierto las necesidades económicas que teníamos para este año, lo que no sabemos es si en 2014 tendremos el mismo problema”.

La situación parece que se ha aliviado, hasta el punto de que el consejo ha advertido a los centros de que pueden disponer de más fondos si lo consideran necesario, según añade la directora del CNB. Los fondos han comenzado a llegar, aunque con cierto retraso, a los centros e institutos para que los redistribuyan entre sus grupos de investigación.

El CBM Severo Ochoa acaba de cobrar la segunda anualidad de 2011 y la primera de 2012. Está aún pendiente de recibir la último ingreso correspondiente al año pasado. “Esto tenía que haberse hecho antes”, subraya Lamas.

Estos retrasos se suman a la convocatoria del Plan Nacional de I+D, que se demora desde hace más de un año y que ha impedido a los grupos de investigación acceder a financiación competitiva para acometer sus proyectos.

“Ahora falta que el ministerio vuelva a convocar los proyectos y que podamos normalizar la situación”, afirma Castresana.

Las dificultades que ha atravesado el CSIC se suman además a unos Presupuestos Generales del Estado de 2014 que no han gustado en la comunidad científica. La secretaria de Estado de I+D+i, Carmen Vela, ha alegado que la cifra se ha incrementado en comparación con el año anterior, pero los investigadores consideran el avance insuficiente. En el caso del CSIC, el Gobierno ha subido su aportación un 12 por ciento. Pese a ello, los centros siguen sin ver claro el futuro.

A la situación crítica que ha vivido el CSIC se suma la retirada de fondos para investigación procedentes de la iniciativa privada. En el caso del Centro Nacional de Biotecnología, Carmen Castresana explica que en 2009 los investigadores llegaron a captar 17 millones de euros. De forma gradual esta cifra se ha reducido a los nueve millones de 2009. “En 2013, la cantidad bajará porque la situación ha ido a peor”, añade.

El Ibmcc captó el año pasado alrededor de seis millones de euros para sus proyectos de investigación. Este dinero llegó desde fondos europeos, fundaciones privadas y contratos públicos. Pandiella explica que durante los últimos cinco años el gasto del centro ha rondado esta cantidad, pero en 2013 esta cifra podría sufrir una rebaja. “Este año ha sido anormal, porque no hemos podido gastar y ya nos queda poco tiempo”, explica. En la actualidad, el centro recibe del CSIC cerca de un millón para las nóminas de los investigadores y otros 50.000 euros adicionales para cubrir gastos corrientes. “Esos 50.000 euros suelen acabarse antes de mayo”.

El Centro de Biología Molecular Severo Ochoa también prevé una caída considerable de la financiación competitiva en 2013, “por la no convocatoria del Plan Nacional”, señala su gerente, Germán Lerma.

Carmen Castresana destaca que han crecido los fondos procedentes de la Unión Europea

“No podemos realizar la actividad científica al rirmo que nos gustaría”, explica Lamas