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Gaceta Médica Barcelona | martes, 12 de abril de 2016 h |

Los biomarcadores están adquiriendo un crecimiento progresivo, tanto en número como en fiabilidad, por el rápido desarrollo y aplicación clínica de técnicas moleculares en la investigación en asma. Los biomarcadores pueden ser de gran utilidad para el diagnóstico, el pronóstico o para valorar una respuesta diferencial al tratamiento antiasmático y están sentando las bases de la medicina personalizada que permita adaptar el tratamiento al paciente particular, lo que condiciona la toma de decisiones clínicas.

Así lo destacaron los expertos reunidos en la quinta edición del encuentro “Espacio Asma: respuesta inmunitaria y biomarcadores en asma”, en el que se han revisado, de forma interactiva y práctica, las nuevas evidencias en relación a la respuesta inmunitaria del paciente con asma. Durante las jornadas, se ha ofrecido una visión realista del papel actual y de futuro de los biomarcadores en la atención clínica del paciente asmático. Este encuentro está impulsado por los laboratorios Chiesi y cuenta con el aval científico de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic) y de la Asociación Valenciana de Alergología e Inmunología Clínica (Avaic).

“Dado el gran número de mediadores implicados en la fisiopatología del asma, es difícil poder disponer de un solo biomarcador útil para su diagnóstico y seguimiento”, advierte Antonio Luis Valero, del servicio de Neumología y Alergia del Hospital Clínic (Barcelona). A criterio de este experto, “un adecuado biomarcador debería poder distinguir entre la enfermedad y la salud con alto valor predictivo positivo y negativo; ser fiable y reproducible en el ámbito clínico; proporcionar información sobre el pronóstico de la enfermedad y los datos clínicos; cambiar con la progresión/gravedad de la enfermedad y normalizarse con la respuesta al tratamiento; y, por último, ser fácil de obtener y evaluar en un entorno clínico habitual y coste-efectivo”. Los biomarcadores pueden jugar también un papel importante en el tratamiento del asma grave. “Se considera que entre el 5 y el 10 por ciento de los pacientes con asma padece asma grave, y su tratamiento supone casi el 50 por ciento del coste económico total del asma”, señala Valero.