C. S. Madrid | viernes, 16 de octubre de 2015 h |

Pregunta. En línea con el tema central de esta reunión, ¿cuál es la mayor preocupación que tienen los especialistas?

Respuesta. Tenemos que cambiar el chip. Estamos acostumbrados a manejar la diabetes con las herramientas que estaban disponibles hasta ahora. Con los avances que se están produciendo, se está abriendo un mundo de aplicaciones y gadgets que van a permitir llegar a sitios a los que ahora no estamos llegando. Va a haber mejor calidad de vida para los pacientes. El avance tecnológico que se está produciendo nos exige tener que ponernos al día. No podemos seguir tratándola como la tratamos.

P. Aquí se presentan los resultados de una encuesta piloto sobre detección de hipoglucemias nocturnas, ¿cuáles son los datos más destacables?

R. Son sorprendentes. Yo participé como investigador, aportando una serie de pacientes y no fui capaz de calibrar el resultado que se ha tenido. Los resultados son increibles por su magnitud y por el hecho de cómo en tan poco tiempo, se ha podido conseguir tanto.

P.¿En qué medida el Sistema Flash de Monitorización de glucosa puede contribuir a mejorar la calidad de vida y situación de los pacientes diabéticos?

R. Cuando me explicaron de qué iba este sistema, todos nos quedamos sorprendidos. No esperábamos algo así. Puedo decir, que los pacientes que lo han probado aseguran que es el mayor avance que han conocido en diabetes desde que sufren la enfermedad, a pesar de haber conocido diferentes insulinas, diferentes glucómetros, etc. Esto supone un antes y un después.

P. ¿Cómo de factible es la incorporación de este sistema a la realidad clínica de nuestro país?

R. No soy quien paga —risas—, pero si hago números… Hay pacientes que se hacen entre siete y ocho controles cada día y eso en tiempo, es mucho. Aparte, está el tema de las tiras reactivas, que costaban aproximadamente un euro aunque, creo, con los concursos de compra se consigue abaratar bastante. De todas formas, para determinados pacientes, el coste también se mide en lo que supone el uso de la lanceta, el acudir al centro de salud para recibir el material, etc. Esto se traduce en un ‘coste’ superior a lo que supondría utilizar este sistema. En definitiva, es una ventaja clara en calidad de vida.

P. Existen muchas opciones disponibles para los pacientes que además de reducir el riesgo de hipoglucemias, reducen el peso y permiten controlar la glucemia, ¿cómo valora estos avances?

R. Hemos manejado los niveles de glucemia durante años con las herramientas que había disponibles. Ahora, las actuales, permiten una mejor calidad de vida al paciente y, pese a que no se puede llegar a objetivos mucho mejores, al menos permiten alcanzarlos con menos complicaciones, entre ellas el riesgo de hipoglucemias, que marcan un antes y un después en la calidad vida del paciente.