josé a. rodríguez Barcelona | viernes, 06 de marzo de 2015 h |

Las mejoras en la clasificación molecular en cáncer de ovario (CO) han ido tradicionalmente un paso por detrás en comparación con otros tumores, como el de mama. Pero los expertos señalan que, en la actualidad, se está progresando notablemente en esta clasificación, lo que, a su vez, permite afinar de manera mucho más personalizada los tratamientos.

Como explica Andrés Poveda, coordinador del Área de Oncoginecología del Instituto Valenciano de Oncología (IVO) y director del 10º Simposio Internacional en Cáncer de Ovario Avanzado, celebrado en Valencia, los tumores de ovario se pueden diferenciar en dos tipos según su clasificación morfo-molecular. “Los tumores tipo 1, que son de bajo grado y evolución lenta, como los de células claras, con mutaciones en BRAF o KRAS, y los de tipo 2, más agresivos, como los serosos de alto grado, con mutaciones en P53 o en BRCA1 y BRCA2”.

En este sentido, los expertos han señalado la aparición de los inhibidores de la poli ADP-ribosa polimerasa (PARP) como una de las grandes novedades en el tratamiento del cáncer de ovario. Como señala Poveda, “aproximadamente el 20 por ciento de las pacientes tienen mutaciones en BRCA, que son un marcador predictor de la repuesta al tratamiento con los inhibidores PARP”.

Siguiendo con las terapias de reciente aparición, Antonio González, del MD Anderson Cancer Center de Madrid, calificó como un “hito” los buenos resultados de bevacizumab (Avastin, de Roche), un inhibidor de la angiogénesis, que han motivado que “hoy día sea la terapia estándar en primera línea de tratamiento cuando hay enfermedad residual después de la cirugía”.

A estas terapias se pueden sumar en un futuro no muy lejano los inhibidores de MEK para el tratamiento de los carcinomas serosos de bajo grado. “Los resultados preliminares de las investigaciones son interesantes”, apunta Poveda. Sin olvidar que, aunque los ensayos están menos avanzados, también se confía en la línea abierta con los inhibidores de la PI3K.

Precisamente, González remarcó la importancia de las investigaciones con inhibidores de MEK en los tumores serosos. “Estos tumores, como también ocurre con los de células claras o los mucinosos, no se han beneficiado todavía de terapias específicas para ellos”. Y recuerda que son tumores de pronóstico insidioso y de crecimiento lento y que responden mal a la quimioterapia.

Además, González avanzó que las nuevas guías clínicas de Geico para cáncer de ovario se publicarán este año o en 2016 y que, posiblemente, incorporarán como novedad “la determinación de BRCA en pacientes con tumores serosos de alto grado en situación de recaída”. También señaló que, seguramente, en el próximo congreso de ASCO (junio de 2015) se presentarán resultados del estudio Penélope, en el que participa Geico. Es un estudio internacional en el que se está ensayando la adición de pertuzumab a la quimioterapia estándar en pacientes con cáncer de ovario avanzado y resistente a la quimioterapia con platino.

Novedades en imagen molecular

Otro de los grandes temas del simposio fue el de los importantes avances que se están produciendo en el campo de la imagen molecular. Sergio Martínez Román, especialista en oncología ginecológica del Hospital Clínic de Barcelona, destacó las tecnologías basadas en la actividad metabólica de los tumores, que posibilitan detectar su extensión y localización con una precisión que no permiten métodos como el TAC. Asimismo, comentó que “hay varios estudios en marcha, como uno que están realizando en la Universidad de Groningen, en Holanda, para emplear receptores de folato asociados a trazadores radiactivos con el objetivo de localizar con mucha más precisión la actividad inflamatoria en la zona abdominal”. Este es, a juicio de este experto, “el siguiente paso que se dará en imagen molecular en cáncer de ovario”.

Cirugía más precisa

Tanto la evolución en la clasificación molecular como en la imagen molecular prometen mejorar la cirugía de este tipo de tumores. “Se está investigando en estudios de firmas genéticas para predecir los resultados de la cirugía en base a una biopsia”, señaló Andrés Poveda. La cirugía es fundamental en el cáncer de ovario, ya que, como remarcó González, “una citorreducción óptima dobla la capacidad de supervivencia”. Pero esta cirugía es especialmente compleja, porque la enfermedad se puede extender, por ejemplo, por la cavidad abdominal o puede ser necesario extirpar parte de un órgano.

Por eso, comenta González, es fundamental que este tipo de intervenciones las realicen “profesionales bien entrenados y con el equipo adecuado”. Los tumores de ovario presentan una respuesta “bastante mala a la quimioterapia”, añadió Sergio Martínez, “así que es importante eliminar todo el tumor”.

Por último, Andrés Poveda hizo hincapié en la relevancia de trabajar en grupo, de unir muchos centros en las investigaciones, lo que permite “reclutar a más pacientes y también evita la repetición innecesaria de estudios”. Y, por otra parte, señaló que habría que dar más importancia a la mejora de la calidad de vida de las pacientes en los ensayos clínicos.

Se espera que en ASCO se presenten datos sobre añadir pertuzumab a quimioterapia en CO platino-resistente

Hay estudios para emplear receptores de folato
con trazadores radiactivos
en imagen molecular