J.A.R. Barcelona | viernes, 09 de octubre de 2015 h |

Los linfocitos T están en el punto de mira de los tratamientos de la esclerosis múltiple desde hace años. Pero, como señalan los estudios con fármacos como alemtuzumab o teriflunomida, las terapias dirigidas contra los linfocitos B y los linfocitos T pueden ser especialmente eficaces. Como explicó Anthony Reder, profesor de la Universidad de Chicago, durante el simposio “Preservando el cerebro y la función: evolución desde la patofisiología de las células B y T al tratamiento”, las células B pueden contribuir a la patogénesis de la esclerosis múltiple mediante la formación de citoquinas y de anticuerpos. Así que “muy probablemente el mejor abordaje terapéutico sea atacar tantos los linfocitos T como los B”, añadió este experto.

Enzima mitocondrial DHODH

A pesar de que el mecanismo de acción exacto de teriflunomida no se conoce completamente, Ludwig Kapppos, del Hospital Universitario de Basel, Suiza, señaló que este agente inmunomodulador inhibe de forma selectiva y reversible la enzima mitocondrial DHODH, “reduciendo de este modo la proliferación de los linfocitos T y B activados y la migración de linfocitos autorreactivos al sistema nervioso central, y sin dañar el ADN”.

En cuando a alemtuzumab, Heinz Wiendl, del University Clinic of Muenster, Alemania, comentó que este anticuerpo monoclonal se dirige a la glucoproteína CD52 de la superficie celular, altamente expresada en los linfocitos T y B, “lo que causa una depleción y una posterior repoblación de estos linfocitos”. Aunque dicha repoblación se produce a ritmos diferentes, ya que los linfocitos B se reconstruyen a partir de los seis meses y los T a partir del año o los dos años. De este modo, al final del proceso el sistema inmune del pacientes es diferente al que presentaba al inicio del tratamiento. A pesar de ser una terapia intensa para el sistema inmune, Wiendl destacó que “la tasa de infecciones graves y de neoplasias es baja”.

Una encuesta realizada a más de 1.500 personas de siete países diferentes que conviven con la esclerosis múltiple recurrente (EMR) y a sus cuidadores pone de relevancia el impacto psicosocial de esta patología. La encuesta forma parte de la iniciativa “vs. MS” (“contra la esclerosis múltiple”, en español), de ámbito mundial, que ha puesto en marcha Genzyme. La mitad de las personas que han respondido a la encuesta tienen la sensación de que su progreso profesional se ha visto mermado desde su diagnóstico y el 40 por ciento muestran preocupación por mantener su trabajo. La encuesta también muestra la repercusión de la EMR en el estado anímico. Más de la mitad de los encuestados que conviven con la EMR se sienten solos o aislados por su enfermedad, y más de la mitad de los cuidadores no hablan de sus miedos en relación con el progreso de la misma.