| viernes, 07 de noviembre de 2014 h |

“El arsenal terapéutico que existe para controlar la psoriasis y la artrisis psoriásica (APs) va aumentando poco a poco y es una buena noticia”, asegura José Luis López Estebaranz, presidente de la sección centro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), que explica que las terapias biológicas permiten corregir las alteraciones moleculares que subyacen al paciente con psoriasis.

La segunda etapa de la terapia biológica está abriendo la puerta a la aparición de nuevos fármacos, que estarán a disposición en los próximos meses, como como los interleuquina17 (IL17), o los que son de vía oral como apremilast o tofacitinib, que “permitirán manejar mejor y tener más alternativas terapéuticas para abordar de forma integral la enfermedad”. De este modo, Estebaranz precisa que es imprescindible su abordaje multidisciplinar, ya que estos pacientes cuentan con una serie de enfermedades asociadas como la enfermedad cardiovascular, infarto de miocardio, cardiopatía isquémica, etc. Así, las unidades multidisciplinares son el valor añadido a las terapias biológicas.

En definitiva, Estebaranz insiste en que es una enfermedad con base genética y con una alteración inmunológica inflamatoria por lo que es imprescindible individualizar el tratamiento según la forma clínica que se presente la patología, ya que “no hay un tratamiento general para todas las psoriasis, por lo que debemos personalizar en cada paciente para saber cuál es el más útil”, indica.

Con todo, a pesar de la evolución terapéutica, el dermatólogo insiste en que el gran reto está en concienciar a la sociedad.