Gaceta Médica Madrid | miércoles, 09 de julio de 2014 h |

Las Unidades de Rehabilitación Cardiaca han introducido las medidas necesarias no solo para mejorar la calidad de vida, sino también para disminuir la mortalidad y el número de complicaciones en pacientes que han sufrido un episodio cardíaco. Así lo ha demostrado el estudio R-EUReCa (Registro Español de Unidades de Rehabilitación Cardiaca), que ha analizado el número de centros existentes en nuestro país, localización geográfica, dotación de personal y número y tipo de pacientes a los que atiende, para concluir que los programas de rehabilitación cardiaca pueden reducir la mortalidad entre un 25 y un 30 por ciento, que ha sido presentado por Carmen De Pablo, directora de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, durante el I Encuentro Nacional de Unidades de Rehabilitación Cardiaca, acreditado por la Sociedad Española de Cardiología (SEC), y que se ha celebrado en Rascafría (Madrid). Los datos definitivos del estudio R-EUReCa se darán a conocer en el Congreso de las Enfermedades Cardiovasculares (SEC2014) a finales de octubre en Santiago de Compostela.

Durante la sesión, se ha hecho hincapié en que, a falta del cierre definitivo del estudio, en los últimos seis años se ha producido un aumento en el número de Unidades de Rehabilitación Cardiaca. Así, existen alrededor de 110 unidades en nuestro país. Sin embargo, la distribución geográfica no es homogénea, ya que “el mayor número de unidades se localiza en Madrid, Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana, Murcia y País Vasco, mientras que hay comunidades sin ninguna unidad como Asturias, La Rioja, Ceuta y Melilla u otras como Castilla León, Castilla La Mancha y Galicia que cuentan con una dotación mínima que no abarca todas las provincias”, explica De Pablo. Por otro lado, han explicado que ha costado mucho que los programas políticos apoyen este tipo de unidades pero que, por fortuna, ya empiezan a reflejarse en los planes de salud. Asimismo comienza a observarse un interés por parte de los cardiólogos y sobre todo de los pacientes, que han empezado a demandar estos servicios, cuyos beneficios son más que patentes en los pacientes con enfermedad cardíaca.

La patología que con más frecuencia es atendida en estas unidades es la cardiopatía isquémica (alrededor del 85 por ciento), especialmente tras un síndrome coronario agudo (65 por ciento). Con menos frecuencia, se encuentran los pacientes con insuficiencia cardiaca estable, los pacientes trasplantados, y quienes tienen valvulopatías operadas o cardiopatías congénitas intervenidas. Se estima que solo en el año 2013 se han rehabilitado 6.500 pacientes, de los que un 85 por ciento padecía cardiopatía isquémica. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) esto podría suponer que alrededor del 9 por ciento de la población tras ser diagnosticado de cardiopatía isquémica (infarto de miocardio y revascularización percutánea o quirúrgica). Para la doctora De Pablo “estas cifras han mejorado mucho con respecto a registros previos. A modo de ejemplo, los datos del registro ECRIS del año 2007 decían que la rehabilitación no llegaba al 3 por ciento”.

Un programa de rehabilitación cardiaca, además del entrenamiento físico debe incluir el control de los factores de riesgo cardiovascular, un control cardiológico y un programa educativo, con la finalidad de que los pacientes sepan cómo controlar de forma individual esos factores de riesgo y aprendan a modificar hábitos de vida como la necesidad de dejar de fumar, hacer ejercicio o llevar a cabo una alimentación saludable. Además de estas actuaciones, algunas Unidades de Rehabilitación Cardiaca incorporan una parte de atención psicológica y una evaluación sociolaboral. “Contar con un trabajador social que valore la situación social del paciente y el grado de dependencia en el que se encuentre es fundamental, ya que una vez que se les da el alta se debe saber si pueden incorporarse a su puesto de trabajo o, por el contrario, es necesario hacer algún tipo de modificación” indica esta especialista.

En esta línea, los especialistas reunidos en la jornada han asegurado que la mayoría de las unidades están localizadas en hospitales y que más del 60 por ciento tienen dependencia funcional pública. El tipo y complejidad de estas unidades es muy variable, pero habitualmente cuentan con servicio de cardiología y unidad coronaria, aunque no siempre con cirugía cardiaca. Además, cada vez están mejor dotadas de material y espacio al contar con gimnasios, consultas y el equipamiento necesario tanto para entrenar como para realizar el control del entrenamiento. “La mayoría tienen telemetría, sistemas de reanimación cardiopulmonar y cuentan con equipos de ergometría y ecocardiografía. Sin embargo, todavía existen carencias, por ejemplo, el número de unidades con posibilidad de medida directa del consumo de oxígeno es del 30 por ciento,” finaliza la directora de la Unidad de Rehabilitación Cardiaca del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.