Marta torres Madrid | lunes, 04 de noviembre de 2013 h |

El 63 por ciento de la población adulta en España tiene exceso de peso, con un 23 por ciento con obesidad, un reto sanitario que se aborda “despacio”, como lo expuso en el I Foro del Autocuidado el endocrinlógo y catedrático de Medicina Mario Foz. Problemas económicos y estructurales dificultan la estrategia terapéutica multidisciplinar a largo plazo que necesitan estos pacientes, según los expertos de este encuentro, que lamentan la falta de tiempo, espacio y apoyo de la Administración a la medicina de familia para atenderlos.

En la mesa ‘Menos kilos más salud. El reto del siglo XXI’, patrocinada por Entulínea, Foz señaló que un plan de alimentación de por vida, la práctica de actividad física y el tratamiento psicológico “no se puede hacer” en España. “En Atención Primaria es imposible que haya un respaldo de entrenadores físicos, nutricionistas o apoyo grupal, y menos en crisis”, afirmó.

También está la traba de que los médicos comunitarios tienen las consultas sobresaturadas, por lo que carecen de tiempo para ocuparse del obeso y se centran en el hipertenso, el diabético y el dislipémico. “El obeso parece ser invisible para el médico de familia, que ya tiene suficiente faena”, sentenció el coordinador del Grupo de Trabajo de Obesidad de la Sociedad Valenciana de Medicina de Familia y Comunitaria, Cayetano Gómez. “¿Dónde está la medicina preventiva, la comunitaria, si estamos saturados en la atención a demanda?”, se preguntó, y puso como ejemplo la falta de espacio para terapia grupal cuando trabajó en un consultorio rural.

Además de hábitos saludables y ejercicio físico, María Sanz, monitora de Entulínea, ve fundamental apoyo, seguimiento y motivación, como en el programa de la compañía de Weight Watchers, pero cree que “es difícil en las consultas de atención primaria y el sistema sanitario”, al necesitar “tiempo, espacio, personas y distintas disciplinas”.

El sobrepeso tiene factores de riesgo que, recordó Foz, hay que tratar, como el exceso de lípidos, la presión arterial elevada y el consumo de tabaco, tres aspectos que se atienden “muy bien” en Estados Unidos pero teme que “no en España”, de forma que no ha crecido la mortalidad en los estadounidenses obesos.