rocío chiva Madrid | viernes, 16 de enero de 2015 h |

Nueve de cada diez de los 25.000 pacientes nuevos que son diagnosticados cada año con un cáncer de próstata en nuestro país tienen el tumor localizado en la próstata. Y, de estos, entre un 30 y un 40 por ciento podrían beneficiarse de un tratamiento menos radical que los que se practican habitualmente —prostatectomía o radioterapia—, lo cual significaría una reducción significativa de efectos secundarios como impotencia, que se produce en el 60 por ciento de los pacientes, o incontinencia urinaria, que ocurre en un porcentaje de casos que oscila entre el 4 y el 20 por ciento.

De ahí, y en línea con la tendencia hacia una cirugía más conservadora presente en cáncer de mama o riñón, el Hospital Mesa del Castillo de Murcia ha puesto a disposición de sus pacientes de forma pionera en España la posibilidad de una intervención de terapia focal con electroporación irreversible y fusión de imágenes de resonancia paramétrica y ecografía. De esta manera, el paciente se hace una resonancia paramétrica previa a la intervención que indica la localización del tumor y que, durante la citada intervención, se fusionará con la realización de una ecografía a tiempo real.

Es entonces cuando los profesionales proceden a llevar a cabo la técnica de electroporación irreversible, que consiste en “la colocación de unas agujas alrededor del tumor que generan un campo eléctrico capaz de destruir el volumen de tejido incluido entre estas agujas”, señala Bernardino Miñana, director del área de Oncología y Patología Prostática de la Corporación Urológica del Mediterráneo y la persona que ha llevado la técnica al centro murciano.

Si bien es cierto que existen experiencias puntuales en terapia focal en otros centros tanto públicos como privados —por ejemplo, la Clínica Cemtro tiene un sistema de biopsias por mapeo—, Miñana asegura que no hay ninguna que aúne esta técnica de electroporación irreversible con una fusión de imágenes que indica de forma muy clara la localización específica del tumor. En cuanto a su posible estandarización a la sanidad pública, Miñana reconoce que someter a una resonancia a todos los pacientes con cáncer de próstata que existen en nuestro país “es algo que probablemente el sistema no puede abordar en estos momentos”, pero sí recuerda que esta intervención es más rápida —algo más de una hora frente a las entre dos y cinco horas de la cirugía radical—, es ambulatoria —no requiere hospitalización— y permite al paciente irse a casa sin sonda ni cicatriz. En cuanto a ventajas en supervivencia, no se han descrito.

Esta técnica, que se realiza en países como Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania o Rusia, está indicada de momento en pacientes con “tumores de bajo riesgo o intermedio localizado y visible en la próstata a partir de imágenes de resonancia paramétrica”, subraya Miñana.

Reducir la invasividad es un reto no solo en el tratamiento, sino también en el diagnóstico. Con este objetivo, un estudio coordinado por el Instituto de Investigación Biodonostia y el Hospital Donostia ha realizado un estudio de comparación de la eficacia de tres métodos (la resonancia magnética, la biopsia hepática y el método Folch, de medición bioquímica de la concentración hepática de triglicéridos) para el diagnóstico de hígado graso no alcohólico. El estudio, que contó con una muestra de 129 pacientes, 97 de ellos obesos, mostró una correlación positiva entre los datos obtenidos por resonancia magnética y los obtenidos a partir de biosia hepática y, sobre todo, a partir del método Folch.Estos datos fueron validados posteriormente en 31 nuevos pacientes. Además de menos invasiva, la resonancia magnética ahorraría tiempo y recursos al sistema.