A. C. Madrid | viernes, 19 de septiembre de 2014 h |

A la espera de la ampliación de los datos que se darán a conocer en el próximo Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), que tendrá lugar del 26 al 30 de septiembre en Madrid, lo cierto es que los resultados del estudio Calgb, que se presentaron en último encuentro de la Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO) ya han tenido su reflejo en las guías NCCN de cáncer colorrectal.

Recordemos que el Calgb es una investigación norteamericana con 1.140 pacientes con cáncer colorrectal metastásico (CCRm) que compara de forma directa dos biológicos, el antiangiogénico bevacizumab, comercializado por Roche como Avastin y el anti-EGFR cetuximab, comercializado por Merck como Erbitux; en ambos casos con las mismas quimioterapias (folfox o folfiri). Los resultados que se presentaron en junio en Chicago mostraron que las cuatro opciones son igualmente efectivas en pacientes con CCRm y sin mutaciones KRAS, con una media de supervivencia global de 29 meses aproximadamente. A pesar de que aún habrá que esperar a 2015 para conocer los resultados entre las diferentes opciones terapéuticas incluyendo también la determinación del NRAS, lo cierto es que la última actualización de la NCCN ya ha supuesto un cambio en las recomendaciones americanas. Así, la guía recoge la necesidad de hacer la determinación de RAS (KRAS más NRAS) antes del tratamiento cetuximab-folfox en primera línea en pacientes con CRCm siguiendo el planteamiento del estudio FIRE III, cuya extensión con NRAS comparó los resultados de folfiri más o cetuximab o bevacizumab en pacientes nativos.

Los resultados indicaron que, aunque el ratio de respuesta global y de supervivencia libre de progresión fueron comparables en ambos brazos, los datos de supervivencia global fueron más altos en el caso de cetuximab, lo que sugiere que debería comenzarse el tratamiento de los pacientes wild-type con un anti-EGFR.

Implicación en la práctica clínica

A juicio de los expertos, este cambio es importante porque afecta a la clínica del “día a día” y tiene mucha trascendencia para los pacientes. De este modo, para Eduardo Díaz Rubio, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Clínico de Madrid tiene dos implicaciones. La primera es la necesidad de que hoy para seleccionar si un paciente va a recibir un fármaco anti-EGFR tiene que realizársele antes la determinación de todo el RAS, tanto el EXON 2 como el EXON 3 y 4, así como también del NRAS. “Hemos visto que haciendo el RAS conseguimos optimizar el tratamiento y beneficiar a un 30 por ciento más de pacientes al hacer esa selección, con lo cual somos más eficientes”, apostilló.

En segundo lugar para el oncólogo con el Calgb se llega a la conclusión de que cetuximab más folfox es una buena combinación. “Aunque en Europa no había la limitación que existía en EE.UU., donde hasta ahora se entendía que cetuximab más oxaliplatino no era una combinación estándar, esto viene a reforzar que estábamos en lo correcto con lo que ya veníamos haciendo”, matizó Díaz-Rubio.

Por su parte, Manuel Benavides, jefe de sección de la Unidad Intercentros de Oncología de los Hospitales Universitarios Regional y Virgen de la Vitoria de Málaga, señaló que, en lo que coinciden todas las guías es que cuando se utiliza el tratamiento anti-EGFR con anticuerpos monoclonales hay que hacer la determinación de RAS obligatoriamente. “En cuanto a la inclusión de erbitux más folfox de nuevo en las guías americanas no cabe duda de que responde a los datos que se presentaron en ASCO del Calgb”, aseveró Benavides señalando que el estudio aún está abierto y que, por lo tanto, es necesaria más información sobre el mismo.

Guías americanas, guías europeas, guías por países y, en España, guías por comunidades autónomas. ¿Son éstas últimas necesarias? ¿Cambian las necesidades de los pacientes en una u otra región? Para los especialistas la respuesta es claramente no. “Tenemos las guías americanas, que siempre son un referente, y las de la sociedad europea de oncología médica. Además las sociedades científicas hemos elaborado guías nacionales, que siempre son interesantes porque están adaptadas al entorno del país, pero de ahí a atomizarlas a 17 guías me parece una barbaridad”, comentó el jefe del Servicio del Hospital Clínico de Madrid al tiempo que hizo hincapié en que la cultura oncológica es exactamente la misma en todas las comunidades autónomas.

En este punto coincidió Benavides que agregó que lo ideal es contar con una sólo guía por especialidades o patologías porque en lo que respecta a la determinación del gen RAS hay consenso en que es obligatorio realizarla cuando se va a administrar un tratamiento con un anti-EGFR. “Cada comunidad toma sus propias decisiones y esta circunstancia no es la mejor porque los pacientes son exactamente los mismos. Esa variabilidad no es positiva”, concluyó.