R.C. Madrid | viernes, 23 de enero de 2015 h |

Si antes no podían pasar más de 48 horas entre la extracción de la córnea de un donante cadáver y la implantación de este órgano en el paciente receptor, ahora las nuevas técnicas —sobre todo de cultivo celular— permiten que este periodo de tiempo sea de “una semana o incluso diez días”, señala Ignacio Vinuesa, presidente de la Sociedad Andaluza de Oftalmología (SAO). De ahí que este año, durante la celebración del 47º Congreso de la SAO, celebrado en Sevilla, la córnea haya sido la subespecialidad elegida como protagonista.

Pero los avances en este tipo de trasplantes “con una menor tasa de rechazo que otros órganos al ser la córnea una estructura avascular”, apunta Vinuesa, no se quedan en una mejor preservación, sino que van más allá. En casos de pacientes con úlceras o desgarros corneales, ya existen ejemplos en hospitales granadinos de trasplantes de córnea artificial. El problema de estos implantes es que, aunque solucionan complicaciones para las que antes no había solución, no son del todo válidos porque todavía tienen bastantes limitaciones, como que “no logran el cien por cien de la función visual”, advierte Vinuesa, quien también señala que, pese a que la investigación va despacio, “el futuro sí que va por ahí”.

Vítreo-retina

Otro de los aspectos importantes de la reunión ha sido la discusión acerca de los nuevos tratamientos en degeneración macular o edema macular diabético, un problema para el que antes tampoco había solución —los pacientes terminaban con ceguera o visión fina central— y en el que ahora es posible al menos mejorar la visión. Entre los nuevos tratamientos, Vinuesa destaca los antiangiogénicos y los corticoides intraoculares.