| viernes, 18 de julio de 2014 h |

Lejos del miedo a perder autonomía de decisión, los gerentes del Clínico han apostado por buscar nuevas fórmulas organizativas. El hospital se ha alzado como referente en gestión clínica. Javier Guerra, subdirector gerente, asegura que desde la Administración siempre han tenido el apoyo en la apuesta por su desarrollo.

Pregunta. ¿Se ha dado un paso más hacia el cambio de paradigma hacia la cronicidad?

Respuesta. El objetivo es aumentar la salud y la calidad de vida del paciente con la mayor satisfacción posible de los profesionales, alineados con la administración. Hemos apostado por un procedimiento que consiste en que aquellos servicios de médicos y de equipos multidisciplinares que quieran, voluntariamente, participen en UGC o se agrupen en institutos.

P.¿Cuál es el procedimiento para crear un instituto?

R. Lo primero es la voluntariedad. Una vez que existe una solicitud voluntariapor parte de un equipo, la dirección hace un estudio de viabilidad para definir el valor, la misión y las alianzas. En el caso del INA, existen alianzas con los pediatras en los centros de salud para garantizar la continuidad de cuidados. El segundo paso es hacer una propuesta de gobernanza clínica para distribuir la organización. Tras esto, la solicitud se mete a consideración del equipo directivo del hospital, y si reúne las condiciones se desarrolla una resolución con la propuesta. A continuación se propone un director y el último tramo es crear los pactos de gestión clínica que se encargarán de los recursos humanos. Todo esto cuenta con una evaluación periódica.

P. ¿Cree que se está confundiendo el concepto de GC y se está centrando más que en el paciente en el ahorro?

R. No. Cualquier profesional lo que procura es garantizar la máxima calidad de su paciente, con el menor coste posible. En el momento que los profesionales pasan a integrar un instituto, nos obliga a nosotros a tener confianza en ellos y a la inversa. También a comprometernos, pero tiene que ser un acuerdo de ambas partes. Además, la evaluación es necesaria para comparar los objetivos. En definitiva, la finalidad no es tanto el tema de ahorro sino de aumentar la salud del paciente y de su entorno, con la mayor satisfacción de los profesionales que trabajan.

P. ¿Existen reticencias al cambio?

R. Yo creo que en todos los sectores. La mayor dificultad que existe en esta transformación de modelo, no sólamente procede de muchos profesionales que no quieran unirse, sino de los propios equipos directivos, porque tenemos que ceder y convertirnos en elementos facilitadores y de soporte.