BARTOLOMÉ BELTRÁN,
Jefe de los servicios
médicos de A3media
| viernes, 14 de marzo de 2014 h |

La cuestión no es si habrá,
o no, innovaciones terapéuticas, sino si llegarán
a todos los pacientes

No quiero pasar por alto la ponencia que pronunció el Dr. José Ramón Yagüe, director de Relaciones con las CC.AA. de Farmaindustria, durante el Simposio de la Fundación Bamberg y Merck KGAA sobre Cáncer Colorrectal Metastásico.

El Dr. Yagüe hizo hincapié en el hecho de que la Industria Farmacéutica (IF) está firmemente comprometida con la sostenibilidad del SNS, con la investigación clínica (EECC), desarrollo de biobancos, búsqueda de biomarcadores (indicaciones terapéuticas, contraindicaciones, adecuación de dosis) y la investigación y desarrollo de medicamentos para las dianas terapéuticas identificadas. Según apuntó, “habrá que seguir profundizando en la investigación (EECC) y en criterios de consenso sobre validación clínica de biomarcadores”.

No olvidemos que se observa un progresivo incremento en el número de medicamentos aprobados por las agencias reguladoras con biomarcadores específicos. La cuestión no es si habrá, o no, innovaciones terapéuticas, subrayó, sino si llegarán a todos los pacientes que puedan beneficiarse de ellas.

El “alto coste” de los nuevos medicamentos y de la Medicina Personalizada es una preocupación para los gestores. La IF y la Administración Sanitaria deberán buscar nuevas fórmulas que faciliten el acceso a los medicamentos innovadores.

Hubo un dato que me llamó la atención. En el año 2013, la prestación farmacéutica representó el 14,5 por ciento del gasto sanitario. El ratio más bajo desde el año 1983.

La prescripción/dispensación de medicamentos innovadores ha disminuido progresivamente. Lo dicen los números y las causas son concretas: menor inclusión de medicamentos innovadores en la prestación farmacéutica, barreras de acceso regionales, tanto en Atención Primaria como en Asistencia Especializada.

Pero lo que no debemos hacer nunca es olvidar el enorme valor de los medicamentos. La esperanza de vida al nacer ha pasado de unos 70 años en 1970 a más de 82 años en 2011. Se han ganado 12 años de esperanza de vida. También se han erradicado enfermedades como la poliomielitis o la viruela y gracias a las vacunas se han controlado las enfermedades infectocontagiosas prevenibles. El Sida se ha convertido en una enfermedad crónica. Por otro lado, más de la mitad de los años de vida ganados se debe a la disminución de las enfermedades cardiovasculares.

En el cáncer, tal y como especificó el Dr. Yagüe, la tasa de supervivencia a cinco años de los pacientes diagnosticados en los últimos diez años ha mejorado trece puntos en hombres y diez puntos en mujeres, alcanzando unos valores de 50,2 por ciento y 60,7 por ciento respectivamente. Es más, casi un 25 por ciento de la disminución de la tasa de mortalidad por cáncer es atribuible a los medicamentos innovadores.

Los datos no mienten. La industria farmacéutica española invirtió 972 millones de euros en I+D en 2012. La principal partida del gasto (479 millones) fue la dedicada a ensayos clínicos y se invirtieron más de 140 millones de euros en investigación básica. Además, la inversión en Investigación Clínica ha aumentado un 86 por ciento en los últimos nueve años.

El experto en el análisis de la IF destacó el proyecto estratégico BEST, impulsado por la industria farmacéutica, pretende integrar a todos los agentes implicados para crear una plataforma de excelencia.

Por último, no perdamos de vista que uno de los objetivos prioritarios de la Industria Biofarmacéutica actualmente está centrado en la Investigación Clínica Traslacional de nuevos medicamentos en diferentes áreas terapéuticas para reducir la brecha entre la investigación básica y la clínica y asegurar la transferencia de conocimientos que lleguen a los pacientes necesitados de forma personalizada y lo antes posible. Seguro.