BARTOLOMÉ BELTRÁN,
Jefe de los servicios
médicos de A3media
| viernes, 25 de julio de 2014 h |

El engaño ha tenido un papel fundamental en la evolución y los humanos hemos desarrollado complejos mecanismos

Dos libros vienen a inquietar mi observación de la realidad. A lo mejor no dicen nada nuevo porque todas las cosas suceden al margen de que hayan pasado por el tamiz de nuestro conocimiento o de nuestra observación. Pero en este caso me sobrecoge lo que ha escrito Daniel E. Liberman sobre “La Historia del Cuerpo Humano” y Robert Trivers bajo el título “La insensatez de los necios, la lógica del engaño y el autoengaño en la vida humana”.

Para Neil Shubin, autor de “Yours Inner Fish”, el libro sobre el cuerpo humano está escrito por uno de los mayores expertos y nos embarca en un viaje épico que revela cómo los últimos seis millones de años han conformado cada parte de nosotros: cabeza, brazos, piernas e incluso nuestro metabolismo. A través de la mirada de Lieberman, profesor de Biología Evolutiva Humana, y catedrático Edwin M. Lerner II de Ciencias Biológicas de la Universidad de Harvard, la historia evolutiva no solo se hace presente sino que se convierte en el medio para comprender y modificar el futuro de nuestro cuerpo.

El texto descubre los secretos históricos corporales, desvelando las claves que nos pueden permitir adecuarnos a nuestras necesidades de especie por encima de los insalubres comportamientos marcados por las modas y los ritmos de vida actuales.

¿Nos está matando la sobreabundancia?, se pregunta Lieberman. La diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y los cánceres de los tejidos reproductores no son las únicas enfermedades de la abundancia, también lo son la gota y el síndrome del hígado graso. El sobrepeso contribuye a muchas otras dolencias, como la interrupción de la respiración durante el sueño, es decir, apnea del sueño, o enfermedades del riñón y de la vesícula biliar, y aumenta la probabilidad de sufrir lesiones de espalda, cadera, rodilla o pie.

A medida que en todo el mundo la gente hace menos ejercicio y consume más calorías, especialmente azúcares y carbohidratos simples estas y otras enfermedades de la opulencia, todas ellas enfermedades por desajuste que habían sido raras durante la evolución humana, seguirán aumentando como la han hecho durante los últimos años.

Por otro lado, las personas no sólo somos cuerpo sino también alma. Por eso además del cuerpo nos interesa “La insensatez de los necios”, de Robert Trivers, una refrescante mirada crítica en este sentido.

Sin lugar a dudas el engaño ha tenido un papel fundamental en la evolución; y los humanos, como todos los seres vivos, han desarrollado complejos mecanismos para engañar a otros. Pero dado que engañar implica grandes esfuerzos y conlleva el riesgo de ser descubierto, el modo más eficaz de hacerlo, sostiene Trivers —una de las mentes más brillantes de la biología evolutiva—, consiste en autoengañarse. Para mentir, nos ocultamos la intención de engañar y sus mecanismos concretos; recuperamos información de manera selectiva y torcemos los argumentos que utilizamos. Con todo, el engaño no es un mero juego verbal.

Trivers, Profesor de Antropología y Ciencias Biológicas en la Universidad de Rutgers, sugiere que hay una verdadera “carrera armamentista” entre el que engaña y el engañado y aporta pruebas que cubren diversos campos del saber: la inmunología, la neurociencia, la dinámica de grupos y las relaciones entre padres e hijos.

Sin embargo, ese afán por engañarnos y engañar a los demás tiene sus riesgos en casi todos los ámbitos, desde los proyectos académicos y la seguridad aérea hasta los mercados y las relaciones internacionales. Es lo que hay. Seguro.