BARTOLOMÉ BELTRÁN,
Jefe de los servicios
médicos de A3media
| lunes, 22 de diciembre de 2014 h |

La atención integrada
es un modelo de gestión orientado a superar la fragmentación asistencial

Este año que termina nos deja dos asuntos asistenciales de primer orden. De una parte la atención al paciente crónico y por otra la implantación real urbi et orbe de la gestión clínica. Pero empecemos por lo fundamental y atendamos al paciente crónico que constituye la mayor demanda asistencial en nuestro medio debido al aumento de los pacientes crónicos pluripatológicos.

Entre las estrategias que se han puesto en marcha merece la pena resaltar la de la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León que ha pilotado su responsable el psiquiatra Antonio María Sáez Aguado.

Por eso, la Estrategia de Atención al Paciente Crónico tiene entre sus objetivos adaptar el funcionamiento del sistema sanitario de Castilla y León a la nueva realidad que supone la demanda asistencial creciente derivada de la cronicidad. Se centra fundamentalmente en cinco aspectos: organizar y adecuar los recursos hospitalarios a las condiciones y necesidades de estos pacientes, potencial el papel de la atención primaria y mejorar sus condiciones para facilitar su atención eficaz, asegurar la coordinación entre los profesionales de los diferentes niveles asistenciales que intervienen para garantizar la continuidad de los cuidados, avanzar hacia la integración asistencial a través de la coordinación efectiva de los sistemas sanitario y social y promover la participación activa por parte de pacientes y personas cuidadoras, en el mantenimiento de la salud.

En la actualidad, los pacientes crónicos generan la mayoría de las consultas de atención primaria y más de la mitad de los ingresos hospitalarios; además la prevalencia de las patologías crónicas está experimentando un incremento en España y se estima que generan, al menos, el 70 por ciento del gasto sanitario.

Los expertos siempre señalan el foco de la complejidad de estos pacientes y sobre todo de sus múltiples patologías. La pluripatología ha sido definida por la “coexistencia de dos o más enfermedades crónicas que conllevan la aparición de reagudizaciones y patologías interrelacionadas, que condicionan una especial fragilidad clínica que agrava al paciente con un deterioro progresivo, y una disminución gradual de su autonomía y capacidad funcional, generando una frecuente demanda de atención a diferentes ámbitos asistenciales (atención primaria, atención especializada, servicios sociales)”. Este paciente viene determinado por un perfil de patología crónica. Además de presencia de varias enfermedades crónicas de manera recurrente; alta frecuencia hospitalaria, tanto de urgencia como de consultas externas y hospitalización, con ingresos de estancia media prolongada; y tratamiento farmacológico con polimedicación.

En este tipo de pacientes siempre hay que establecer prioridades por patologías. En definitiva, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos que son verdaderamente axiomáticos en la implantación integral de este modo asistencial sobrevenido. Porque es fundamental saber que el desarrollo del proceso de atención al paciente crónico precisa de una atención primaria potente y con capacidad resolutiva y agilidad en la gestión. Que la nueva organización asistencial potencia una atención primaria resolutiva e incorpora las unidades de continuidad asistencia (UCA) y de convalecencia sociosanitaria (UCSS). Que la atención integrada es un modelo de gestión orientado a superar la fragmentación asistencial. Que la integración asistencial precisa flexibilidad, innovación, gestión de los cambios y perspectiva. El conjunto de los cambios pretende servicios más adaptados a las necesidades de los ciudadanos en un marco de eficiencia. Que algunos profesionales tendrán que adaptar su trabajo a las características que requieren los nuevos procesos y la reorganización asistencial. Que el papel e implicación de pacientes y familiares es clave en esta Estrategia. Seguro.