Gaceta Médica Barcelona | viernes, 04 de septiembre de 2015 h |

Un estudio realizado por Ibone Saralegui, neurorradióloga del Hospital de Galdakao, en colaboración con la sección de oftalmología pediátrica del hospital universitario de Cruces y deustoTECH Life (eVIDA), de la Universidad de Deusto, señala que las alteraciones de la motilidad ocular no inciden de forma directa en la dislexia.

La investigación se realizó mediante resonancia magnética funcional y se evaluó la red neuronal relacionada con la lectura en niños con dislexia que no habían recibido tratamiento específico con anterioridad. Los resultados del estudio muestran que los lectores con dislexia parecen tener una red neuronal para la lectura diferenciada de los normolectores y de aquellos con alteraciones de la motilidad (movilidad) ocular.

Saralegui señala que la dislexia no tiene una única causa, sino que intervienen varios factores en su aparición. “Uno de sus principales causantes es una alteración en la ruta fonológica para la lectura de los niños, lo que tiene una gran incidencia en la terapia que se les debe aplicar. Las terapias visuales y auditivas no son adecuadas en el tratamiento de estos niños”, asegura la autora. Según Saralegui, “muchos padres van a la consulta del oftalmólogo o del logopeda pensando que su hijo va a dejar de ser disléxico. Pero un niño (o un adulto) es disléxico siempre. Eso sí, con un tratamiento precoz y correcto, puede mejorar notablemente su habilidad lectora y su capacidad de comprensión”.

El estudio objeto de la tesis se ha realizado con niños castellanoparlantes. Ésta es una lengua transparente, porque el grafema coincide con el fonema (a una letra le corresponde, por lo general, un sonido). En las opacas (inglés), por el contrario, un grafema puede pronunciarse de varias formas. Así que presentan un problema añadido: hay que aprender varios fonemas para un mismo grafema. “Por eso, en dichas lenguas se duplica, casi, el porcentaje de niños disléxicos”, añade Saralegui.