carmen m. lópez Madrid | viernes, 18 de julio de 2014 h |

En un contexto en el que el debate sobre si debe existir reglamentación o no sobre gestión clínica, ministerio y profesionales sellan su compromiso con la futura ley en esta materia.

Tras varios meses de trabajo perfilando las líneas maestras que deberán seguir los servicios de salud el ministerio validó el documento de gestión que del Foro. De esta manera, Tomás Toranzo, vicesecretario de CESM, explica que “a partir de ahora, el grupo de trabajo que el Foro delimitó en materia de gestión clínica tendrá el objetivo de corregir, supervisar y vigilar la buena implantación de la gestión en el ámbito sanitario”. Así, apunta que no sólo basta con crear un documento, sino que la finalidad es su buen funcionamiento, por tanto, mantendrán “un seguimiento muy minucioso de su desarrollo”.

Para Toranzo el respaldo del ministerio es un paso importante ya que “es el que puede velar para dar una cierta homogeneidad y acabar con las inequidades”.

De momento asegura que no se han cerrado plazos concretos para presentar “la base de la implantación de la gestión clínica en el SNS” a las comunidades autónomas. Sin embargo, la duda que se plantea ahora es qué pasará con los hospitales donde ya tengan implantada la gestión clínica, mediante unidades, áreas o institutos. En este sentido, Toranzo destaca que los servicios que ya tienen incorporada la gestión deben ir introduciendo las mejoras que presenta el documento, “lo lógico es que sirva de referencia para los cambios y mejoras”, precisa. De esta manera, garantiza que con este texto no se pretende acabar con nada de lo anterior, “sino que a partir de aquí sea la base sobre la que debe seguir desarrollándose”. Además, indica que cada comunidad tendrá sus propios matices, tomando como base las líneas generales del Foro.

La propuesta

A falta de una semana para cumplir el primer aniversario de la foto de los profesionales con el Ejecutivo, el Foro descansará tranquilo este verano. El texto introduce elementos que permiten la transferencia de la capacidad de decisión y la responsabilización de los profesionales asistenciales en la gestión de los recursos utilizados en su ejercicio profesional, organizando y coordinando las actividades que se generan en torno a cada proceso.

En él, la gestión clínica es definida como un modelo asistencial integrador, colaborativo y multidisciplinario que busca la mejora de la eficiencia y la calidad de la práctica clínica mediante la responsabilidad de los médicos en la gestión de los recursos utilizados en su ejercicio profesional, organizando y coordinando las actividades que se genera en torno a cada proceso asistencial.

Se trata, por tanto, de poner en alza la implicación de los profesionales en el marco de la gestión pública como elemento de eficiencia y de sostenibilidad. Asímismo, y además de la definición de gestión clínica, las principales características de las unidades de gestión clínica, los profesionales que se pueden involucrar en ella, y los principios para su desarrollo en el Sistema Nacional de Salud, constituyen los principales puntos que configuran el documento.

El documento recuerda desarrolla las unidades de gestión clínica dependientes del Servicio de Salud correspondiente, dotadas de autonomía de gestión aunque sin personalidad jurídica propia en los centros de Gestión Pública directa; de configuración y dimensión variable, tanto en Atención Primaria como en Especializada.

Basado en un contrato de gestión propio, con el servicio de salud correspondiente, una dirección única, la asignación de un presupuesto anual, la organización y normativización propia, la evaluación continuada y la atención focalizada en el paciente, las UGC delimitarán la actividad de los hospitales.

Los niveles de autonomía de gestión se definirán de común acuerdo entre el Servicio de Salud y cada Unidad, dependiendo de la madurez organizativa y de gestión de las Unidades Asistenciales que la integren. Asimismo, la configuración organizativa tendrá una geometría variable, adaptándose la organización a la mejor alternativa disponible para prestar eficientemente servicios clínicos de excelencia.

En este sentido, la iniciativa de constitución de una Unidad de Gestión Clínica puede partir de la autoridad sanitaria (Servicio de Salud); o bien ser iniciativa de los propios profesionales. La decisión final debe ser competencia del Servicio de Salud, siempre teniendo en cuenta que la adscripción de los profesionales deberá ser voluntaria.Además, los profesionales deben involucrarse en la GC, con su implicación y participación. En este punto, el documento hace una mención especial a enfermería.

En un contexto en el que el debate sobre si debe existir reglamentación o no sobre gestión clínica, ministerio y profesionales sellan su compromiso con la futura ley en esta materia.

Tras varios meses de trabajo perfilando las líneas maestras que deberán seguir los servicios de salud el ministerio validó el documento de gestión que del Foro. De esta manera, Tomás Toranzo, vicesecretario de CESM, explica que “a partir de ahora, el grupo de trabajo que el Foro delimitó en materia de gestión clínica tendrá el objetivo de corregir, supervisar y vigilar la buena implantación de la gestión en el ámbito sanitario”. Así, apunta que no sólo basta con crear un documento, sino que la finalidad es su buen funcionamiento, por tanto, mantendrán “un seguimiento muy minucioso de su desarrollo”.

Para Toranzo el respaldo del ministerio es un paso importante ya que “es el que puede velar para dar una cierta homogeneidad y acabar con las inequidades”.

De momento asegura que no se han cerrado plazos concretos para presentar “la base de la implantación de la gestión clínica en el SNS” a las comunidades autónomas. Sin embargo, la duda que se plantea ahora es qué pasará con los hospitales donde ya tengan implantada la gestión clínica, mediante unidades, áreas o institutos. En este sentido, Toranzo destaca que los servicios que ya tienen incorporada la gestión deben ir introduciendo las mejoras que presenta el documento, “lo lógico es que sirva de referencia para los cambios y mejoras”, precisa. De esta manera, garantiza que con este texto no se pretende acabar con nada de lo anterior, “sino que a partir de aquí sea la base sobre la que debe seguir desarrollándose”. Además, indica que cada comunidad tendrá sus propios matices, tomando como base las líneas generales del Foro.

La propuesta

A falta de una semana para cumplir el primer aniversario de la foto de los profesionales con el Ejecutivo, el Foro descansará tranquilo este verano. El texto introduce elementos que permiten la transferencia de la capacidad de decisión y la responsabilización de los profesionales asistenciales en la gestión de los recursos utilizados en su ejercicio profesional, organizando y coordinando las actividades que se generan en torno a cada proceso.

En él, la gestión clínica es definida como un modelo asistencial integrador, colaborativo y multidisciplinario que busca la mejora de la eficiencia y la calidad de la práctica clínica mediante la responsabilidad de los médicos en la gestión de los recursos utilizados en su ejercicio profesional, organizando y coordinando las actividades que se genera en torno a cada proceso asistencial.

Se trata, por tanto, de poner en alza la implicación de los profesionales en el marco de la gestión pública como elemento de eficiencia y de sostenibilidad. Asímismo, y además de la definición de gestión clínica, las principales características de las unidades de gestión clínica, los profesionales que se pueden involucrar en ella, y los principios para su desarrollo en el Sistema Nacional de Salud, constituyen los principales puntos que configuran el documento.

El documento recuerda desarrolla las unidades de gestión clínica dependientes del Servicio de Salud correspondiente, dotadas de autonomía de gestión aunque sin personalidad jurídica propia en los centros de Gestión Pública directa; de configuración y dimensión variable, tanto en Atención Primaria como en Especializada.

Basado en un contrato de gestión propio, con el servicio de salud correspondiente, una dirección única, la asignación de un presupuesto anual, la organización y normativización propia, la evaluación continuada y la atención focalizada en el paciente, las UGC delimitarán la actividad de los hospitales.

Los niveles de autonomía de gestión se definirán de común acuerdo entre el Servicio de Salud y cada Unidad, dependiendo de la madurez organizativa y de gestión de las Unidades Asistenciales que la integren. Asimismo, la configuración organizativa tendrá una geometría variable, adaptándose la organización a la mejor alternativa disponible para prestar eficientemente servicios clínicos de excelencia.

En este sentido, la iniciativa de constitución de una Unidad de Gestión Clínica puede partir de la autoridad sanitaria (Servicio de Salud); o bien ser iniciativa de los propios profesionales. La decisión final debe ser competencia del Servicio de Salud, siempre teniendo en cuenta que la adscripción de los profesionales deberá ser voluntaria.Además, los profesionales deben involucrarse en la GC, con su implicación y participación. En este punto, el documento hace una mención especial a enfermería.

Para los profesionales
el respaldo es un paso importante, ya que es el que puede acabar con la inequidad