GM Barcelona | viernes, 11 de diciembre de 2015 h |

Investigadores del CIBERobn, el Instituto de Investigaciones Sanitarias de Santiago (IDIS) y la Universidad de Santiago de Compostela (USC) han demostrado en animales de experimentación el efecto antiobesidad de una proteína producida en el intestino, la uroguanylina. En un trabajo publicado en la revista Diabetes se describe el mecanismo mediante el cual la administración de uroguanylina reduce el peso y la cantidad de grasa en animales obesos sin modificar la cantidad de alimento ingerido.

La uroguanylina es una proteína producida mayoritariamente en el intestino que se conocía hasta ahora por su papel en esta parte del aparato digestivo y el riñón regulando el balance del agua. En los ratones obesos tratados de forma crónica con uroguanylina se redujo drásticamente tanto el peso como la grasa sin modificar la ingesta calórica.

Los efectos de la uroguanylina se producen a través de sus acciones sobre los dos tipos de grasa presentes en el cuerpo: la grasa blanca y la grasa parda. Por un lado, la uroguanylina incrementa la actividad de la grasa parda, que quema calorías para mantener la temperatura corporal. “Por otro lado, estimula la diferenciación de grasa blanca, que sólo almacena las calorías, y grasa parda, ayudando así a quemar más calorías”, explica Luisa María Seoane, investigadora del CIBERobn. Este trabajo sugiere que una vez que la uroguanylina se produce y se libera en el intestino, llega al cerebro que es el encargado de transmitir las señales a la grasa para que la hormona ejerza su efecto antiobesidad.

Según esta experta, “en la actualidad el único tratamiento efectivo contra la obesidad lo constituye la cirugía bariátrica, lo cual lleva a pensar que aquellas proteínas liberadas por el sistema digestivo deben ser cruciales en la regulación del peso corporal. La uroguanylina se une así a la lista de factores procedentes del sistema digestivo que están siendo estudiados como posibles tratamientos de la obesidad”.